La escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel comenzó a tener consecuencias diplomáticas más allá de la región y ahora afecta la aspiración del diplomático argentino Rafael Grossi de convertirse en secretario general de la Organización de las Naciones Unidas.
El actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) quedó en el centro de las tensiones internacionales por su rol en el control del programa nuclear iraní, un tema clave en el conflicto que enfrenta a Washington y Tel Aviv con Teherán.
Malestar en potencias con derecho a veto
Desde el inicio de la guerra, Grossi realizó declaraciones sobre el desarrollo nuclear iraní que fueron interpretadas como cercanas a la postura de Washington.
“Irán acumuló una cantidad exorbitante de uranio con una pureza muy parecida a la necesaria para un arma nuclear”, afirmó recientemente el diplomático argentino.
Estas posiciones generaron incomodidad en países como China y Rusia, que mantienen vínculos más estrechos con Irán y cuentan con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Un eventual rechazo de cualquiera de estos países podría bloquear su candidatura.
Otra dificultad: el Reino Unido
A las tensiones con Moscú y Pekín se suma la posición del Reino Unido, donde algunos sectores diplomáticos no ven con buenos ojos que un argentino ocupe el máximo cargo de la ONU debido a las disputas históricas con Argentina por las Islas Malvinas.
Inicialmente, Grossi contaba con respaldo del presidente estadounidense Donald Trump para destrabar resistencias británicas, pero las tensiones recientes entre Washington y el primer ministro Keir Starmer por la guerra en Medio Oriente debilitaron ese respaldo.
Nuevos nombres en carrera
En paralelo, comenzaron a posicionarse otros candidatos para suceder al actual secretario general, António Guterres.
Entre ellos aparecen la economista costarricense Rebeca Grynspan, actual titular de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y la diplomática ecuatoriana-libanesa Ivonne Baki, con larga trayectoria en negociaciones internacionales.
Una disputa global
La elección del próximo secretario general de la ONU se define primero en el Consejo de Seguridad, donde las potencias con derecho a veto pueden bloquear candidaturas, y luego se vota en la Asamblea General.
Por eso, el conflicto en Medio Oriente no solo impacta en la geopolítica y el precio del petróleo, sino también en la disputa por el liderazgo del principal organismo internacional, donde intereses estratégicos de las grandes potencias empiezan a cruzarse con la carrera diplomática del argentino Rafael Grossi.
