La actividad fabril argentina inició el año con una señal de alerta al registrar una contracción del 4,4% interanual en enero. Según los últimos datos del sector, esta baja profundiza la tendencia negativa que se viene observando desde finales del año pasado, reflejando las dificultades que atraviesa el aparato productivo en el actual contexto económico.
Si bien la medición desestacionalizada mostró un leve repunte del 1,2% respecto a diciembre, esta mejora mensual no logra compensar la pérdida de volumen frente al mismo mes de 2025.
Los rubros más afectados por la crisis
El informe detalla que la caída no fue uniforme, castigando con mayor dureza a los sectores vinculados a la inversión y los bienes durables:
- Maquinaria y equipo: Fue el sector más castigado con un desplome del 23,9%.
- Industria Automotriz: Dentro del rubro anterior, la fabricación de vehículos sufrió una baja crítica del 30,1%.
- Construcción: El sector de minerales no metálicos retrocedió un 7,8%, impulsado por una baja del 5,6% en los despachos de cemento, lo que indica un parate en la obra pública y privada.
- Consumo Masivo: Alimentos, bebidas y tabaco cayeron un 2,9%, destacándose una fuerte reducción del 11,8% en la faena bovina.
Un escenario marcado por el bajo consumo
Analistas del sector industrial advirtieron que, aunque enero suele ser un mes atípico por las vacaciones y las paradas técnicas en las plantas, el fondo de la cuestión es la debilidad del consumo interno. El estancamiento de los ingresos familiares ha impactado directamente en la demanda de productos manufacturados.
Aunque existe una expectativa moderada de recuperación gradual si se logra estabilizar la macroeconomía y mejorar el poder adquisitivo, por el momento la industria argentina opera en niveles históricamente bajos. La falta de señales claras de un «rebote» sostenido mantiene en vilo a los empresarios y trabajadores del sector fabril para el resto del primer trimestre.
