La transferencia de las represas del Comahue a manos privadas es cuestionada por especialistas que ven en esta maniobra una pérdida de soberanía energética difícil de revertir.
- Venta de activos para pagar intereses: El ingreso de los US$ 700 millones se diluye frente a los US$ 4.215 millones que el país debe desembolsar en concepto de capital e intereses de bonos Globales y Bonares esta misma semana. Se critica que el patrimonio nacional se utilice para alimentar la bicicleta financiera en lugar de reinvertirse en el sistema eléctrico.
- Riesgo de tarifas y control: La salida del Estado de la gestión hidroeléctrica genera incertidumbre sobre el futuro de las tarifas y el manejo de los recursos hídricos, quedando estos ahora subordinados a la rentabilidad de las empresas concesionarias.
- El fantasma de los 90: Para muchos analistas, esta estrategia de «rematar las joyas de la abuela» para sostener la cotización de los bonos repite esquemas que ya fracasaron en el pasado, dejando al país sin herramientas de control sobre sectores clave de la economía.
Un esquema de deuda que no se detiene
A pesar de haber entregado las represas, el ministro Luis Caputo admitió que los fondos no alcanzan. Para cubrir el vencimiento del viernes, el Gobierno debe recurrir a:
- Más préstamos (Repo): Se negocia un endeudamiento de corto plazo con bancos extranjeros por hasta US$ 7.000 millones, lo que aumenta la carga financiera de la Argentina.
- Dependencia de Swaps: La posibilidad de pedir auxilio a China o Estados Unidos mediante swaps de monedas demuestra que la privatización no fue suficiente para dar una estabilidad real al mercado.
- Presión sobre el agro: El Tesoro sigue dependiendo de la liquidación forzada de divisas del sector exportador (estimada en US$ 500 millones para enero) para intentar recomprar lo que las reservas pierden por el pago de deuda.
En definitiva, mientras el Gobierno celebra una suba estadística en las reservas, el país amanece con menos soberanía sobre su energía y una dependencia externa que, lejos de reducirse, se profundiza mediante nuevas deudas y privatizaciones apresuradas.
