El Gobierno nacional concretó un giro de u$s832 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) para cumplir con los vencimientos de deuda correspondientes a febrero. Como consecuencia directa de este desembolso, las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) sufrieron un fuerte retroceso, cerrando la jornada en u$s44.750 millones.
A pesar de que la entidad que preside Santiago Bausili logró comprar u$s126 millones en el mercado libre de cambios —la cifra más alta desde mediados de enero—, la magnitud del pago al organismo multilateral terminó impactando negativamente en el stock de divisas.
Auditoría técnica en un clima de tensión estadística
El pago se realizó de forma simultánea a la llegada de una misión técnica del FMI a Buenos Aires, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi. El objetivo de los funcionarios es auditar el cumplimiento de las metas del programa de Facilidades Extendidas firmado en 2025.
Sin embargo, la visita se produce en un contexto de incertidumbre debido a dos factores principales:
- Escándalo en el INDEC: La reciente renuncia de Marco Lavagna y la decisión del ministro Luis Caputo de posponer el nuevo método de medición de la inflación han generado dudas sobre la transparencia de los datos oficiales.
- Nueva metodología: La implementación de la canasta actualizada para medir el IPC era un compromiso asumido con el FMI. Se espera que los auditores pidan explicaciones sobre por qué se frenó un cambio que, según estimaciones privadas, mostraría una inflación de enero por encima del 2%, rompiendo la racha de desaceleración que busca el Gobierno.
Expectativa por nuevos desembolsos
A pesar de las tensiones por el manejo de las estadísticas, el equipo económico mantiene la expectativa de recibir un desembolso de u$s1.000 millones si logra superar con éxito esta revisión técnica. El organismo ha dado muestras de respaldo político a la gestión de Milei, pero la consistencia de los datos económicos locales será clave para destrabar los fondos.
La agenda de las próximas horas estará marcada por las reuniones bilaterales donde se discutirá no solo el ajuste fiscal y la acumulación de reservas, sino también la urgencia de normalizar el funcionamiento del INDEC para garantizar la credibilidad del programa económico.
