El papa León XIV lanzó este domingo un mensaje de profundo calado político y espiritual durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro. El Sumo Pontífice, el estadounidense Robert Prevost (quien asumió en mayo de 2025 tras el fallecimiento de Francisco), advirtió que las estrategias basadas únicamente en la fuerza de las armas o el dominio financiero son un «camino agotado» que no garantiza un futuro para las nuevas generaciones.
«El futuro está en el respeto y la fraternidad entre los pueblos», sentenció ante miles de fieles, instando a los líderes mundiales a un cambio de paradigma global.
Alerta por el terrorismo en Nigeria y la esclavitud moderna
El Santo Padre dedicó un tramo central de su alocución a las crisis humanitarias y de seguridad que golpean distintos puntos del planeta:
- Nigeria: Expresó su «dolor y preocupación» por los recientes ataques terroristas en los estados de Benue y Kaduna, que dejaron un saldo de muertes y secuestros masivos. Exhortó a las autoridades a no claudicar en la protección de los civiles.
- Trata de personas: Al celebrarse este domingo el Día Mundial contra la Trata, León XIV denunció las formas de esclavitud moderna que afectan a millones de mujeres y niños. «La paz comienza con la dignidad», recordó con firmeza.
Solidaridad ante los desastres naturales
El Pontífice también se solidarizó con las víctimas de los fenómenos climáticos extremos que han azotado a Europa y el norte de África en los últimos días:
- España: Mencionó la crítica situación en Grazalema (Cádiz), donde la acumulación histórica de agua obligó a la evacuación total de sus 1.600 habitantes.
- Italia: Lamentó los daños en la ciudad siciliana de Niscemi, donde el número de evacuados por los temporales ya supera las 1.500 personas.
- Acompañamiento: Hizo extensiva su cercanía a las comunidades afectadas en Portugal y Marruecos, también golpeadas por aludes y desbordes.
Un nuevo beato para la Iglesia
Como cierre de su mensaje, el Papa destacó la beatificación del sacerdote español Salvador Valera Parra, conocido como el «Cura Valera», realizada el sábado 7 de febrero en Huércal-Overa (Almería). Definió al nuevo beato —cuyo milagro de intercesión en el nacimiento de un niño fue el primero aprobado bajo su pontificado— como un ejemplo de «entrega en la cotidianeidad» y un estímulo para que el clero contemporáneo se centre en lo esencial.
