El clima brindó un respiro este domingo 11 de enero de 2026 a las comunidades de la Comarca Andina en Chubut. Tras jornadas de extrema tensión, las precipitaciones llegaron a zonas críticas como Epuyén, El Hoyo y el Parque Nacional Los Alerces, donde los incendios forestales habían avanzado de forma descontrolada debido a los fuertes vientos.
Aunque el fenómeno meteorológico no estaba previsto para este fin de semana, la lluvia permitió humedecer el suelo y el material combustible, frenando el avance superficial de las llamas y despejando el humo que dificultaba el trabajo de los aviones hidrantes.
Estado crítico: un brigadista y un voluntario heridos
Pese al alivio climático, la jornada se vio empañada por la gravedad de dos personas alcanzadas por el fuego durante los momentos de mayor descontrol en Lago Puelo:
- Brigadista profesional: Se encuentra en estado crítico con quemaduras en el 54% de su cuerpo. Debido a la complejidad de su cuadro, fue trasladado de urgencia a un centro especializado de alta complejidad.
- Vecino voluntario: También resultó herido mientras colaboraba en las tareas de contención y permanece bajo observación médica.
Las autoridades de salud y los cuerpos de brigadistas expresaron su profunda preocupación, destacando el riesgo extremo que implica enfrentar incendios de esta magnitud, que ya han devorado miles de hectáreas de bosque nativo.
El pronóstico para las próximas horas
A pesar de que el agua trajo una tregua anímica y operativa, los especialistas de Manejo del Fuego advierten que la emergencia no ha terminado:
- Acumulación necesaria: Para lograr la extinción total de los focos, se requiere una caída de agua de entre 20 y 30 milímetros, cifra que aún no se ha alcanzado.
- Tareas en terreno: Los brigadistas aprovechan la mejora en la visibilidad y el descenso de la temperatura para consolidar las líneas de control y evitar que los focos se reactiven si vuelve el viento.
- Apoyo aéreo: Como mencionamos anteriormente, el refuerzo del avión hidrante enviado por Santiago del Estero resulta vital en esta etapa para atacar los puntos calientes que la lluvia no logró apagar.
La comunidad permanece en alerta, monitoreando la evolución de los heridos y esperando que el clima continúe favoreciendo las tareas de extinción definitiva en una de las temporadas de incendios más feroces de los últimos años.
