La jura de los nuevos senadores nacionales en la Cámara Alta se vio marcada por el intento de la legisladora electa rionegrina Lorena Villaverde de ocupar su banca, a pesar de que su pliego fue apartado y devuelto a comisión por la pérdida de apoyos y las impugnaciones recibidas.
Apartamiento del Pliego
El exjefe de bancada libertaria, Ezequiel Atauche, solicitó que el pliego de Villaverde volviera a la Comisión de Asuntos Constitucionales. La moción fue aprobada a mano alzada por unanimidad.
- Motivo: La legisladora recibió impugnaciones debido a sus presuntos vínculos con el narcotraficante Fred Machado y por haber enfrentado una causa por narcotráfico en Estados Unidos.
- Declaración: Atauche reconoció que «faltaron votos» para aprobar su incorporación, lo que forzó la decisión de enviarlo nuevamente a comisión.
Expulsión del Recinto
Antes de que comenzara formalmente la sesión, Villaverde ingresó al recinto y se paseó entre las bancas saludando a sus colegas. Sin embargo, fue obligada a retirarse:
- Intervención de LLA: La senadora libertaria por Neuquén, Nadia Márquez, se acercó a Villaverde y le pidió que se retire, borrando la sonrisa de la rionegrina.
- Gestión Previa: La acción se desató después de que la senadora peronista Juliana di Tullio encarara a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para señalarle que Villaverde no podía participar, y Bullrich delegó la tarea en Márquez.
Villaverde había ingresado al Congreso horas antes, acompañada de sus hijos, declarando a la prensa que se encontraba «ajustada a derecho» y alegando ser víctima: «No me dejan jurar, algunos no respetan la democracia», habría dicho en el interior del palacio.
Otras Presencias y Detalles de la Sesión
A pesar de la polémica, la ceremonia de jura de los 23 senadores con pliegos aprobados se llevó a cabo. En los palcos estuvieron presentes figuras como Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli y varios gobernadores provinciales.
En el recinto, el clima fue de algarabía. Se destacó la reubicación de bancas, dejando a Bartolomé Abdala sentado junto a Eduardo Wado De Pedro, hecho que fue tomado con humor por sus colegas.
