A pocos días de una nueva temporada de festivales en Santiago del Estero, los familiares de Eduardo “Chaca” Carabajal realizaron un pronunciamiento público para defender la autoría y la historia detrás de la creación del Festival de la Salamanca. Según expresaron, el objetivo es honrar la memoria del músico y gestor cultural, aclarando que el evento nació en 1991 con una visión puramente solidaria y comunitaria.
La primera edición, realizada en 1992 en el Club Sarmiento de La Banda, fue el resultado de un trabajo familiar y vecinal que buscaba beneficiar a las instituciones locales en un contexto económico difícil.
Un legado custodiado
La familia relató que, aunque en sus inicios se trabajó en conjunto con el municipio para sostener la logística del evento, el espíritu del festival siempre fue independiente y ajeno a intereses políticos o económicos personales. Sin embargo, con el crecimiento de la propuesta, surgieron conflictos:
- Disputa por el nombre: Los familiares señalaron que en un momento detectaron que el festival figuraba a nombre de una persona ajena a su creación, lo que generó malestar y llevó a «Chaca» a tomar medidas legales.
- Preservación de la identidad: Antes de su fallecimiento, Eduardo Carabajal decidió resguardar el nombre del festival legándolo a su hijo, Juan Carabajal, con la premisa de que el evento sea considerado un patrimonio del pueblo bandeño y no una herramienta partidaria.
El espíritu original del Club Sarmiento
Durante años, la familia Carabajal sostuvo la organización del festival con esfuerzo propio. «Chaca», quien fue presidente del Club Sarmiento y director de Deportes de la ciudad, impulsó el escenario de La Salamanca como una vidriera para los artistas locales y un motor para el desarrollo cultural de La Banda.
Con esta aclaración, los descendientes del gestor cultural buscan que la comunidad reconozca el esfuerzo inicial que dio vida a una de las expresiones populares más importantes del país, asegurando que se respete la verdad histórica sobre quiénes fueron los verdaderos cimientos de este encuentro tradicional.
