Milei celebró el dato de inflación pero el consumo y los ingresos siguen sin repuntar

Milei celebró el dato de inflación pero el consumo y los ingresos siguen sin repuntar

El presidente Javier Milei festejó a través de sus redes sociales el dato de inflación de diciembre, que el INDEC situó en un 2,8%. Con un mensaje directo a su ministro de Economía («Toto, el más grande»), el mandatario buscó consolidar la narrativa del éxito de su programa económico. Sin embargo, este optimismo oficial convive con una realidad social marcada por la erosión del poder adquisitivo y una fuerte contracción en el mercado interno.

A pesar de que el 31,5% acumulado en 2025 es el registro más bajo en ocho años, los sectores más sensibles de la economía doméstica continúan bajo presión debido a los ajustes en las tarifas de servicios públicos y combustibles.

La brecha entre el índice y el bolsillo

El festejo presidencial se da en un contexto donde la desaceleración de los precios generales no ha sido acompañada por una recuperación proporcional de los ingresos. Varios factores explican esta disparidad:

  • Subas en servicios esenciales: Mientras el índice general se contuvo, rubros como Transporte (4%) y Vivienda y Servicios (3,4%) mostraron alzas por encima del promedio, afectando directamente la disponibilidad de ingresos para otros consumos.
  • Salarios y jubilaciones: El ajuste fiscal y monetario, pilares del plan de Luis Caputo, se ha sostenido sobre una licuación de las jubilaciones y salarios que aún no logran ganarle a la inercia inflacionaria previa.
  • Consumo en retroceso: La baja de la inflación se explica, en parte, por la caída estrepitosa del consumo minorista, lo que obliga a los comercios a moderar los aumentos ante la falta de demanda.

Un triunfo político con desafíos sociales

Para el Gobierno, haber cumplido la meta de terminar el año con la inflación más baja desde 2017 representa un espaldarazo a su estrategia de superávit fiscal y emisión cero. No obstante, analistas económicos advierten que el desafío para 2026 será lograr que esta estabilidad de precios se traduzca en crecimiento real y no solo en una calma estadística producto de la recesión.

La celebración oficial deja al descubierto dos realidades paralelas: la de las planillas macroeconómicas que el Ejecutivo exhibe con orgullo y la de los hogares que, a pesar de ver precios más estables, aún enfrentan dificultades para cubrir la canasta básica y el costo de los servicios.

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