El inicio de esta semana de febrero de 2026 trae malas noticias para los consumidores argentinos. Tras un enero marcado por el incremento del 25% en el pollo, la carne vacuna registra ahora un ajuste del 10%, llevando el precio promedio del kilo a los $14.000. En algunas zonas, como La Plata, los cortes más demandados ya tocan o superan la barrera de los $20.000.
Los carniceros han manifestado su preocupación ante la caída de las ventas. Marito Laurens, el reconocido carnicero de TikTok, graficó la situación: «Enero y febrero son la muerte, y encima te suben los precios». Según su testimonio, la falta de consumo obliga a los comerciantes a trabajar horarios extendidos (de 5:00 a 23:00) y a lanzar ofertas constantes para no perder clientela.
El consumo en 2025: balance positivo oficial vs. pérdida de poder adquisitivo
Mientras los precios suben en el mostrador, el Gobierno nacional difundió datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca que muestran un crecimiento del 3,85% en el consumo total de carnes durante 2025. El promedio pasó de 112,16 kg en 2024 a 116,4 kg por habitante el año pasado, siendo el registro más alto de la serie 2020-2025.
El desglose por categoría revela un cambio en los hábitos de consumo debido a los costos:
- Carne porcina: Fue la de mayor crecimiento (8,44%), alcanzando los 18,89 kg per cápita. El cerdo se consolida como la alternativa más económica, con cortes que rondan los $8.000 el kilo.
- Carne aviar: Creció un 3,07%, situándose en 47,68 kg por persona.
- Carne bovina: Tuvo un alza moderada del 2,94% (49,92 kg), aunque entidades como CICCRA advierten que estos niveles siguen siendo bajos comparados con décadas anteriores debido a la inflación.
El factor Trump: exportaciones récord y presión interna
Una variable externa que podría presionar aún más los precios locales es el reciente decreto firmado por Donald Trump. El presidente de EE. UU. autorizó quintuplicar el cupo de importación de carne argentina, elevándolo de 20.000 a 100.000 toneladas anuales.
Si bien esta medida representa una oportunidad histórica para el sector exportador —con un ingreso estimado de US$ 800 millones adicionales—, los analistas locales temen que la mayor demanda externa reduzca la oferta en el mercado doméstico, impulsando nuevos aumentos para los consumidores argentinos.
