Objetivo: El Petróleo. El imperialismo busca el control de las mayores reservas del mundo tras el asalto a Venezuela

Objetivo: El Petróleo. El imperialismo busca el control de las mayores reservas del mundo tras el asalto a Venezuela

La invasión militar de los Estados Unidos y el secuestro de Nicolás Maduro han dejado al descubierto el verdadero motor de la agresión: el control de los 303.000 millones de barriles de petróleo que posee Venezuela. Bajo la fachada de una «transición», Washington se prepara para desmantelar la soberanía energética del país y poner sus recursos a disposición de las corporaciones transnacionales.

A pesar de las sanciones criminales que han asfixiado la producción nacional en los últimos años, Venezuela sigue siendo el epicentro de la voracidad energética global, albergando una quinta parte de las reservas probadas de crudo del mundo.

El mercado bajo la sombra del asedio

En el corto plazo, los analistas internacionales observan con atención la apertura de los mercados de futuros este domingo y la reunión de la OPEP+ prevista para mañana, 4 de enero de 2026. La comunidad financiera analiza el impacto del ataque:

  • Precios contenidos por el bloqueo: Debido a años de asedio económico, la producción actual de Venezuela (1,1 millones de barriles diarios) representa solo una fracción de su potencial. Sin embargo, el mercado anticipa una volatilidad inmediata ante la incertidumbre política y militar.
  • El plan de las petroleras de EE. UU.: Fuentes del sector en Wall Street ya especulan con el desembarco masivo de capitales norteamericanos para reconstruir una industria que el propio bloqueo estadounidense se encargó de degradar.
  • Vaca Muerta en alerta: La caída de los precios internacionales —que operan en torno a los $60— podría afectar las inversiones en cuencas regionales como la argentina, si el imperialismo logra inundar el mercado con crudo venezolano tras consolidar su ocupación.

La infraestructura: Botín de guerra intacto

Informes de inteligencia señalan que puntos neurálgicos como el puerto de Jose y las refinerías del cinturón del Orinoco permanecen operativos. Esto confirma que el ataque estadounidense fue una operación de precisión quirúrgica diseñada para capturar la estructura estatal y sus activos energéticos sin dañar la maquinaria que planean explotar.

Un aviso para el mundo multipolar

La agresión no solo busca el crudo pesado necesario para las refinerías del Golfo de México, sino que funciona como una advertencia geopolítica. Al intentar quebrar la soberanía de la nación con mayores reservas del mundo, Washington envía un mensaje a otros productores como Irán y Rusia sobre su disposición a utilizar la fuerza militar para asegurar el dominio del hemisferio sur y el abastecimiento de energía barata para su propia economía.

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