Una vecina de la ciudad se convirtió en el centro de un intenso debate en Facebook tras publicar un ticket de carga de combustible y comparar los costos actuales con los de la gestión peronista. Su mensaje, que se volvió viral en pocas horas, puso el foco en la marcada brecha entre el aumento de los precios en el surtidor y el estancamiento de los ingresos familiares.
La usuaria recordó con nostalgia que, al finalizar el gobierno anterior, llenaba el tanque de su vehículo con aproximadamente $15.000. Sin embargo, su realidad actual es drásticamente distinta: el pasado 17 de enero de 2026, al cargar nafta súper en una estación de servicio YPF, el total ascendió a $80.003,02 para un volumen de 46,85 litros.
El valor del litro y la disparidad regional
La imagen compartida por la vecina muestra que el precio de la nafta súper superó la barrera de los $1.700 por litro en los surtidores locales. Esta cifra se alinea con el ranking nacional de combustibles de enero 2026, que muestra una fuerte dispersión de precios en todo el país:
- Zonas más costosas: El Noreste (NEA) y el Noroeste (NOA) registran los valores más altos, con provincias como Formosa rozando los $2.000 por litro en combustibles premium.
- Zonas con beneficios: La Patagonia y algunas ciudades de la zona sur mantienen valores levemente inferiores debido a las exenciones impositivas sobre los combustibles líquidos, con precios que oscilan entre los $1.350 y $1.500 para la versión súper.
- Aumentos impositivos: El salto en las pizarras de este mes responde, en parte, a la actualización del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), que el Gobierno Nacional oficializó mediante el Decreto 929/2025 para mantener el «sendero fiscal».
Repercusiones y malestar social
El descargo de la mujer no solo apuntó al costo del combustible, sino también al efecto dominó que este incremento genera en el resto de los productos de la canasta básica. «La nafta aumenta y vuelven a subir todos los precios», advirtió en su publicación, cuestionando además los índices oficiales de inflación que, según su visión, no reflejan el impacto real en el bolsillo del trabajador.
La polémica se da en un contexto donde el Salario Mínimo, Vital y Móvil para 2026 quedó fijado recientemente, tras negociaciones fallidas entre empresarios y gremios, dejando a muchos sectores con la sensación de que los ingresos han quedado muy por detrás de los gastos fijos de transporte y servicios.
