Sam Altman advierte sobre el «AI washing»: el uso de la IA como pretexto para los despidos

Sam Altman advierte sobre el «AI washing»: el uso de la IA como pretexto para los despidos

El CEO de OpenAI, Sam Altman, ha generado revuelo en el mundo tecnológico al cuestionar la narrativa predominante sobre los recientes recortes de personal. Según el ejecutivo, muchas empresas están utilizando a la inteligencia artificial como un «chivo expiatorio» para justificar despidos masivos que, en realidad, responden a factores financieros y errores de planificación post-pandemia.

Esta práctica, denominada por Altman como «AI washing», sugiere que la tecnología se está usando más como una herramienta de relaciones públicas para calmar a los inversores que como una causa real de desplazamiento laboral.

Las verdaderas causas detrás de los recortes

Según informes analizados por especialistas en empleo, la ola de despidos en las Big Tech tiene raíces más profundas que la automatización:

  • Sobrecontratación en pandemia: Durante el confinamiento, las tecnológicas crecieron a un ritmo insostenible que ahora están corrigiendo.
  • Reestructuración de costos: La presión de los mercados financieros por aumentar la rentabilidad ha forzado a las empresas a reducir sus plantillas.
  • Ajuste estratégico: El interés en la IA ha desplazado presupuestos de áreas menos rentables hacia el desarrollo de nuevos sistemas, pero sin que la IA haya reemplazado aún físicamente a esos trabajadores.

El impacto real vs. el relato empresarial

Altman no niega que la IA esté comenzando a automatizar tareas administrativas específicas. Sin embargo, sostiene que la magnitud de los despidos actuales no coincide con el nivel de implementación efectiva de estas tecnologías en los flujos de trabajo.

Para el CEO de OpenAI, el proceso de transición laboral será similar al de otras revoluciones industriales:

  1. Desplazamiento inicial: Tareas repetitivas o de gestión de datos empiezan a ser asistidas por algoritmos.
  2. Creación de nuevos roles: Aparecerán categorías laborales que hoy no existen, centradas en la supervisión y creatividad aplicada a la IA.
  3. Aumento de la productividad: El objetivo final debería ser que el trabajador logre más resultados en menos tiempo, no necesariamente su eliminación del sistema.

¿Hacia dónde vamos?

Altman concluyó que, si bien la IA cambiará el mercado laboral para siempre, atribuirle la culpa de decisiones corporativas preexistentes es una simplificación peligrosa. La advertencia queda clara: antes de culpar a los algoritmos, hay que mirar los balances contables y las decisiones de los directorios.

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