Se cumplen 1000 días sin Diego

Se cumplen 1000 días sin Diego

Diego ya no está, pero la lámpara que supo frotar para cumplir los deseos del hincha nunca perderá el brillo de recuerdos imborrables.

   

Diego Armando Maradona nos hizo gozar mil veces; mil veces asombró con la gambeta inesperada, mil más maravilló con su pegada asombrosa y otras mil emocionó dejando la piel en mil batallas ganadas y también perdidas, pero siempre peleadas. 

Mil veces Diego nos puso la piel de gallina cantando el Himno o puteando a los tanos que lo silbaron en aquella epopeya del Mundial ’90, con el tobillo hinchado por las patadas y el corazón también, pero por el orgullo. Mil veces disfrutamos el gol en el que eludió a mil ingleses, y desde mil ángulos tuvimos que ver el de la mano de Dios hasta entender que había sido la mano del dios del fútbol.

Mil autógrafos podía firmar y sacarse mil fotos pedidas por esos fanáticos a los que el corazón les latía a mil por el sólo hecho de tenerlo cerca. De mil amores te hubiésemos recibido, cada uno de los hinchas anónimos agradecidos por defendernos, en nuestra mesa dominguera del asado o la pasta, atentos a tus mil anécdotas adentro y afuera de la cancha, esas que escuchamos mil veces y con gusto escucharíamos mil más.

Mil frases salieron de tu boca y son parte de nuestro acervo futboleromil veces se habló del caño a Cabrera el día del debut en Argentinos, que sólo registró El Gráfico pero que en otro momento hubieran retratado mil cámaras. Mil tipos salieron a decir que habían estado ese día y se escucharon mil versiones de la primera de tus mil travesuras con la pelota en los pies.

Mil veces quise entender por qué no te disfrutaron en Barcelona. Podrán esgrimirse mil razones pero quizá el destino albergue sólo una: hubiese sido demasiado egoísta de su parte haber gozado de la presencia de Dios y también del Mesías.

Mil porciones de pizza deben haberse comido en tu honor los napolitanos después de cada hazaña tuya en el San Ciro, y brindado con mil vasos de cerveza porque vos los sacaste del barro y los hiciste creerse mil, como dicen los millennials.

Mil hombros se habrían ofrecido esa tarde en el azteca aunque sólo uno te haya llevado en andas mientras levantabas la Copa que ganaste de mil amores.

Mil veces nos preguntamos por qué te tuvieron que cortar las piernas en el ’94, cuando estabas mil puntos después de mil esfuerzos por volver a ser el todopoderoso que ni mil superhéroes podrían igualar juntando todos sus poderes. Mil veces nos enojamos con la enfermera rubia, con la FIFA, con el mundo entero y, por qué no, también con vos. Y de esto último, mil veces nos arrepentimos.

Mil canciones te dedicaron para homenajearte. Mil bailes cuarteteros animó el «Maradó, Maradó» de Rodrigo; mil conciertos de rock se enardecieron con el «Maradó, Maradó» de Los Piojos. Las escuchamos mil veces y otras mil serán de acá en adelante, sin dejar nunca de cantarlas a mil.

Hoy vale poco un billete de mil, pero aunque sea en ese debería lucir tu estampa de prócer sin espada pero con pelota al pie zurdo, mil veces más filoso, por cierto, que cualquier arma blanca.

Hay mil cosas para decir este martes 22 de agosto de 2023, cuando se cumplen mil días desde que estás sin estar, desde que no habitás la tierra de los mortales y decidiste hacerte inmortal, omnipresente en los cinco sentidos de los futboleros gracias a tu sexto sentido para ser el futbolista único que fuiste, sos y serás, y que ni mil científicos podrían igualar con eso de la inteligencia artificial.

¿Que Pelé hizo mil goles? Para nosotros no te llega ni a los talones y me banco lo que digo, que vengan de a mil. Hace mil días que no te vemos pero que te soñamos. Ya derramamos mil lágrimas. No, mil no. Miles, millones. Pero las heridas se curan y no hay mal que dure mil años, porque dentro de otros mil, vos seguirás siendo el DIEZ.

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