El Gobierno argentino confirmó que Mohsen Soltani Tehrani, quien se desempeñaba como encargado de negocios de Irán en el país, abandonó el territorio nacional tras ser declarado persona no grata.
El anuncio fue realizado por el canciller Pablo Quirno, quien indicó que la salida se concretó dentro del plazo de 48 horas establecido por el Ejecutivo.
Escalada de tensiones
La decisión se enmarca en un creciente deterioro de las relaciones entre Argentina e Irán, en un contexto internacional marcado por el conflicto en Medio Oriente.
Días antes, el gobierno de Javier Milei había declarado como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica, una medida de fuerte impacto diplomático.
Desde la Casa Rosada justificaron la decisión recordando los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel en Buenos Aires, atribuidos a estructuras vinculadas a Irán y a Hezbolá.
Reacción de Irán
La respuesta iraní no se hizo esperar. A través de un comunicado, el gobierno de Teherán advirtió que la medida:
- Perjudica las relaciones bilaterales
- Sienta un “precedente peligroso” en la diplomacia internacional
Además, cuestionó el alineamiento argentino con Estados Unidos y Israel.
Apoyo de Estados Unidos
Desde Washington, la administración de Donald Trump respaldó la decisión argentina, destacando la medida como parte de la lucha contra el terrorismo.
Un vínculo en crisis
La salida del diplomático marca un nuevo punto de quiebre en una relación históricamente compleja, atravesada por causas judiciales y tensiones geopolíticas.
En medio de la escalada en Medio Oriente, el episodio refuerza el posicionamiento internacional del Gobierno argentino y anticipa posibles repercusiones en el plano diplomático y comercial.
