El gobierno de Javier Milei enfrenta un dilema de alta complejidad: mientras endurece su postura política hacia China con decretos que limitan la participación de sus empresas en licitaciones estatales —gesto interpretado como un guiño a la administración de Donald Trump—, el calendario financiero le marca una fecha crítica. En junio de 2026, Argentina debe renovar el swap de monedas por USD 18.000 millones o enfrentar un pago inmediato de casi USD 5.000 millones.
La falta de dólares en el Banco Central (BCRA) y la dependencia de este acuerdo colocan al país ante un posible default técnico con la potencia asiática, lo que activaría cláusulas de cross default con el FMI.
El cronograma de la urgencia financiera
El tramo activado del swap, que suma unos 35.000 millones de yuanes, tiene vencimientos concentrados en el inicio del segundo semestre:
- Junio 2026: Vencen 21.000 millones de yuanes (aprox. USD 2.900 millones).
- Julio 2026: Vencen 14.000 millones de yuanes (aprox. USD 1.900 millones).
Si Beijing decide no prorrogar estos vencimientos —como ya hizo en 2024—, el BCRA no cuenta hoy con la liquidez necesaria para cubrir el bache, especialmente considerando que el prometido swap con Estados Unidos por USD 20.000 millones nunca se materializó.
Las condiciones «no cumplidas» de Xi Jinping
En la última renovación (junio 2024), China impuso condiciones que el gobierno libertario ha evitado o postergado:
- Visita de Estado: Milei se comprometió a viajar a China, pero la gira fue cancelada y reemplazada por visitas a EE. UU. y eventos conservadores.
- Represas de Santa Cruz: Es la obra china más grande fuera de su territorio. Aunque el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, anunció fondos por USD 136 millones para reactivar la represa Jorge Cepernic, Nación no ha ratificado el movimiento ni ha firmado la adenda necesaria para el financiamiento total.
Un año de vencimientos asfixiantes
El frente chino es solo una parte de un 2026 extremadamente exigente. Según consultoras privadas, Argentina necesita USD 50.000 millones para transcurrir el año sin sobresaltos.
Además del swap, el país debe afrontar compromisos con el FMI por USD 4.400 millones en cargos y amortizaciones, pagos a bonistas privados por USD 6.000 millones (entre capital e intereses de Globales y Bonares) y deudas con otros organismos multilaterales (BID, Banco Mundial y CAF) que suman otros USD 3.000 millones.
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha presionado para que Argentina rompa el vínculo crediticio con China, pero hasta que no aparezca un financiamiento alternativo de igual magnitud, el país queda atrapado entre la necesidad financiera de Oriente y la alineación ideológica con Occidente.
