El espacio volvió a ser protagonista este viernes con el exitoso lanzamiento de la misión Crew-12 desde Cabo Cañaveral. Pasadas las 7 de la mañana (hora argentina), un cohete Falcon 9 perforó el cielo de Florida transportando a cuatro astronautas que tendrán la responsabilidad de normalizar las operaciones en la Estación Espacial Internacional (EEI), luego de un mes de actividad reducida tras una emergencia médica sin precedentes.
El despegue debió sortear dos postergaciones previas debido a las condiciones meteorológicas, pero finalmente la cápsula Dragon inició su viaje para devolver la dotación completa al laboratorio orbital.
Una misión marcada por el relevo de emergencia
La llegada de la Crew-12 es fundamental para la continuidad científica de la estación. El equipo anterior, la Crew-11, debió evacuar la plataforma el pasado 14 de enero —un mes antes de lo planificado— debido a una complicación de salud de uno de sus integrantes cuya identidad se mantiene bajo reserva. Esta fue la primera evacuación de emergencia de este tipo en la historia de la EEI.
La nueva tripulación está compuesta por un equipo internacional de élite:
- Jessica Meir y Jack Hathaway (EE. UU.)
- Sophie Adenot (Francia)
- Andrey Fedyaev (Rusia)
Se espera que la nave se acople a la estación este sábado, a unos 400 kilómetros sobre la superficie terrestre, para dar inicio a una estadía de nueve meses, una duración superior a las expediciones convencionales.
El futuro de la estación orbital
Mientras la estación era custodiada por una dotación mínima liderada por Christopher Williams, los preparativos para esta nueva etapa no se detuvieron. La Crew-12 llega con una agenda cargada de experimentos en microgravedad y tareas de mantenimiento esenciales para prolongar la vida útil de la plataforma.
Este recambio es uno de los últimos hitos del programa internacional actual, ya que la EEI tiene fecha de retiro programada para 2030. Según los planes de las agencias espaciales, hacia el final de esta década la estructura será guiada hacia una reentrada controlada para desintegrarse sobre una zona remota del Océano Pacífico, marcando el fin de una era de cooperación espacial.
