En un acto de cinismo comunicacional, la Casa Blanca ha difundido imágenes oficiales que muestran a Donald Trump supervisando personalmente la agresión militar contra la República Bolivariana de Venezuela. Las fotografías capturan el momento exacto en que la cúpula del poder estadounidense dirigía, desde una cómoda sala de situación, el bombardeo sobre Caracas y la captura ilegal del presidente Nicolás Maduro.
La publicación de este material no busca informar, sino ejercer una propaganda de dominación, enviando un mensaje de amedrentamiento a todos los pueblos que deciden ser libres.




El gabinete de la invasión
En las imágenes se observa a los rostros responsables de la ruptura del derecho internacional en el siglo XXI:
- Marco Rubio (Secretario de Estado): El principal arquitecto del asedio y el bloqueo, monitoreando los frutos de años de conspiración diplomática.
- Pete Hegseth (Secretario de Guerra): Supervisando el despliegue de fuerza letal contra infraestructuras civiles y militares venezolanas.
- Todd Blanche (Fiscal General Adjunto): Representando el «lawfare» transnacional, validando la ilegalidad de capturar a un mandatario extranjero bajo leyes norteamericanas.
Tecnología al servicio del asedio
Las pantallas de monitoreo que observa Trump en las fotografías no muestran «objetivos militares», sino el impacto de la tecnología de guerra sobre una nación hermana. La Casa Blanca intenta presentar este clima de «máxima concentración» como un acto de liderazgo, cuando en realidad es la evidencia de una violación deliberada de la soberanía de un Estado miembro de la ONU.
La construcción de un «relato de victoria»
Desde el punto de vista de la comunicación política, la difusión de estas fotos busca instalar una narrativa de éxito inmediato, ocultando las consecuencias humanitarias de los bombardeos. Mientras en Washington se celebraba la «precisión» de la operación, en Caracas el pueblo venezolano comenzaba a organizarse para resistir lo que Trump denomina cínicamente como una «misión de control».
Esta exhibición de fuerza es la prueba material que la defensa de Venezuela presentará ante los tribunales internacionales para demostrar la premeditación y alevosía con la que el gobierno de los Estados Unidos ejecutó este acto de piratería internacional.
