El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de marzo se ubicó en el 3,4%, una cifra que superó las expectativas del mercado. Sin embargo, diversos análisis de consultoras privadas coinciden en que, si se hubiera aplicado el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) basado en la encuesta de gastos 2017/18, el impacto en el bolsillo de los argentinos habría sido todavía más elevado.
La actualización metodológica, cuya implementación quedó en suspenso tras la salida de Marco Lavagna del organismo, otorga una mayor ponderación a rubros como los servicios públicos, el transporte y la educación. Según los cálculos de la consultora Equilibra, con este nuevo esquema la inflación mensual de marzo habría trepado al 3,65%, acumulando un 9,7% en el primer trimestre del año. La principal razón de este desvío radica en que el combustible y la educación tienen un peso relativo tres puntos porcentuales mayor en el índice actualizado.
Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que la reponderación hubiese arrojado un 3,5% para el tercer mes del año. El informe destaca que el incremento en los servicios por la quita de subsidios empuja el índice hacia arriba, aunque el efecto se ve moderado por una menor incidencia del rubro alimentos en la nueva canasta de consumo frente a la metodología vigente de 2004.
Al respecto, el presidente Javier Milei calificó el dato oficial como «malo» y reconoció que la inflación le «repugna», aunque atribuyó el salto de marzo a factores estacionales, el aumento de la carne y el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el transporte. El mandatario aseguró que no se trata de un cambio en la política monetaria, sino de un reacomodamiento de precios relativos, y pidió paciencia para converger hacia niveles de inflación internacional.
