El gendarme argentino Nahuel Gallo rompió el silencio tras recuperar su libertad y relató los detalles del calvario que vivió durante los 448 días que permaneció detenido por las fuerzas de seguridad del gobierno de Nicolás Maduro. Gallo fue arrestado en diciembre de 2024 cuando intentaba ingresar al país desde la frontera colombiana.
Según su testimonio, el conflicto comenzó en un puesto de control migratorio el 8 de diciembre, cuando agentes de inteligencia revisaron su teléfono personal y hallaron conversaciones críticas hacia el Ejecutivo venezolano.
Detención y condiciones extremas
El relato del gendarme expone un sistema de detención marcado por la violencia y la falta de garantías legales:
- Identificación: Al descubrir su pertenencia a la Gendarmería Nacional Argentina, el trato de los agentes se volvió hostil de inmediato. «Me esposaron los pies y las manos», recordó Gallo sobre el inicio de su cautiverio.
- Torturas y aislamiento: Denunció haber sido sometido a golpes, interrogatorios constantes y un aislamiento extremo que lo mantuvo incomunicado de su familia durante meses.
- Impacto psicológico: La incertidumbre sobre su destino y la falta de contacto con su esposa e hijo lo llevaron a un estado de desesperación tal que, según confesó, consideró el suicidio en reiteradas ocasiones.
Repercusión internacional
El testimonio de Gallo se suma a las numerosas denuncias de organismos internacionales de derechos humanos sobre las condiciones de los detenidos por causas políticas en Venezuela. Su caso ha generado una fuerte respuesta en Argentina, reavivando el debate diplomático sobre la seguridad de los ciudadanos argentinos en territorio venezolano y la situación institucional en el país caribeño.
Tras su liberación, el uniformado busca visibilizar su historia como un exponente de la represión política y las graves violaciones a los derechos fundamentales que sufren quienes son señalados por el régimen chavista.
