Aquel 20 de junio de 1973 quedó grabado en la memoria colectiva como el fin de uno de los exilios más prolongados de la historia política contemporánea. Tras el derrocamiento de su segunda presidencia y casi dos décadas de proscripción y resistencia de sus bases, el líder justicialista emprendía el viaje de regreso definitivo desde Madrid para radicarse en suelo argentino, bajo el gobierno constitucional de Héctor J. Cámpora.
La expectativa generada en torno a su figura movilizó a una multitud sin precedentes hacia los alrededores del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Millones de personas provenientes de diferentes puntos del país se concentraron en las inmediaciones de la autopista Ricchieri para celebrar el reencuentro institucional con su referente. Sin embargo, las profundas tensiones internas y las disputas por el control de la conducción del movimiento que se venían gestando durante los años de clandestinidad derivaron en un grave enfrentamiento armado en las cercanías del palco principal. Estos trágicos sucesos, conocidos históricamente como la Masacre de Ezeiza, forzaron el desvío preventivo de la aeronave presidencial hacia la Base Aérea de Morón, donde el exmandatario finalmente tocó tierra a las 16:45 horas.
Al día siguiente, el dirigente político brindó un mensaje al país a través de la cadena nacional de radiodifusión, en el cual instó a la pacificación nacional y a la reorganización institucional de las estructuras partidarias. Este acontecimiento aceleró los plazos de la transición política y abrió el camino institucional para la convocatoria a nuevos comicios presidenciales, los cuales consolidaron su tercer mandato constitucional en octubre de ese mismo año.
