Aquel 20 de junio de 1973 quedó grabado en la memoria colectiva como el fin de uno de los exilios más prolongados de la historia política contemporánea. Tras el derrocamiento de su segunda presidencia y casi dos décadas de proscripción
El 12 de junio de 1974, el entonces presidente por tercera vez de los argentinos, Juan Domingo Perón, se despidió de un pueblo que lo tuvo como su conductor a lo largo de tres décadas con una convocatoria a la
«Nada impide que seamos cada año mejores; que cada año sea proporcionada al hombre una dosis mayor de bienestar, una mejor paz para su espíritu y una lógica satisfacción de sus necesidades. Su causa es nuestra causa. Merece que todos