Las ventas minoristas de las pymes cerraron el primer semestre con una caída acumulada del 2,5% y se consolida el freno en el consumo

Las ventas minoristas de las pymes cerraron el primer semestre con una caída acumulada del 2,5% y se consolida el freno en el consumo

El sector comercial de las pequeñas y medianas empresas registró una nueva contracción durante el mes de junio, completando una primera mitad de año con balance desfavorable para la actividad mercantil. De acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la comercialización de bienes sufrió un descenso del 1,3% en la comparación desestacionalizada respecto a mayo. En tanto, el cotejo interanual frente al mismo mes de 2025 arrojó un incremento marginal del 0,9%, una variación que las autoridades de la entidad calificaron como insuficiente para revertir la tendencia contractiva del mercado doméstico.

Desde la conducción de CAME explicaron que la actividad comercial del sexto mes estuvo influenciada por factores estacionales como el cobro de la primera cuota del sueldo anual complementario (aguinaldo) y picos de demanda por celebraciones específicas. A pesar de estos estímulos puntuales, el consumo masivo se mantuvo sostenido artificialmente mediante estrategias de liquidación, bonificaciones y planes de financiamiento con tarjeta de crédito, evidenciándose una reducción en el valor del ticket promedio de compra por parte de los clientes. Asimismo, el informe expuso que predomina la cautela en las expectativas de los comerciantes, donde más de la mitad de los titulares de firmas pymes proyecta que el volumen de facturación se estabilizará en los niveles actuales durante el próximo trimestre, desalentando planes de inversión edilicia o ampliación de plantillas de personal.

El comportamiento comercial en la desagregación por familias de productos expuso las siguientes variaciones en los locales de cercanía:

Alimentos y bebidas y Farmacias: el segmento alimentario estabilizó sus volúmenes bajo un esquema de consumo defensivo, caracterizado por la constante búsqueda de ofertas y el traspaso masivo de clientes hacia productos de menor valor unitario. Por su parte, las farmacias y perfumerías mantuvieron un desempeño operativo regular debido al carácter esencial de los medicamentos y artículos de higiene.

Indumentaria y Calzado: el rubro de prendas de vestir registró mejoras puntuales condicionadas de forma directa a la aplicación de liquidaciones de temporada y descuentos de fin de ciclo. En contraposición, el calzado y la marroquinería acentuaron su parálisis debido a que los consumidores optaron por postergar los gastos de carácter discrecional o estético.

Materiales de construcción y Electrodomésticos: los insumos para refacciones continuaron en terreno negativo por la paralización de obras particulares y la escasez de crédito para la edificación. En una sintonía similar, la venta de línea blanca y artículos para el hogar profundizó su contracción, confirmando que las familias evitan asumir compromisos financieros a largo plazo para la renovación de bienes de consumo durables.

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