Hernán Lacunza lanzó su candidatura presidencial por el PRO y amenaza con arruinarle la reelección al errático gobierno de Javier Milei

Hernán Lacunza lanzó su candidatura presidencial por el PRO y amenaza con arruinarle la reelección al errático gobierno de Javier Milei

La profunda desorientación y el creciente desgaste político del gobierno de Javier Milei sumaron un nuevo dolor de cabeza tras la intempestiva irrupción del exministro de Economía macrista, Hernán Lacunza. En una muestra explícita del descalabro en las alianzas de la derecha, el economista manifestó públicamente su intención de competir por la Presidencia encabezando una lista pura del PRO, con la explícita intención de restarle votos al oficialismo libertario y poner en jaque sus aspiraciones electorales.

Duras críticas a la precariedad institucional del oficialismo

Durante una entrevista televisiva, Lacunza no solo oficializó su vocación de encabezar la fórmula del partido amarillo, sino que propinó un severo revés al relato de la Casa Rosada al dejar al descubierto las graves falencias institucionales de la gestión libertaria:

«El PRO tiene que tener una opción independiente del gobierno. Le va a hacer bien al país que haya opciones de corte liberal, pero con otra jerarquía institucional, porque es donde más flaquea el Gobierno.»

En los sectores del PRO distanciados del oficialismo celebraron el movimiento táctico, admitiendo sin tapujos que una candidatura independiente —incluso cosechando un piso modesto de tres puntos porcentuales— resulta suficiente para desbaratar los planes del Ejecutivo en una primera vuelta. Esta lectura refleja cómo la marcada caída de Milei en las encuestas ha avivado las apetencias políticas de sus socios, quienes ven al Gobierno cada vez más debilitado.

Desesperadas maniobras en Córdoba y roscas de pasillo

La declaración de Lacunza generó un inmediato temblador político en la provincia de Córdoba, dado que hace apenas semanas había sido designado como director del Banco de Córdoba por el gobernador Martín Llaryora. Ante el revuelo causado por su funcionario y en medio de secretas negociaciones con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, la administración cordobesa intentó desmarcarse de manera apresurada afirmando que las declaraciones del economista no respondían a una directiva oficial.

El episodio deja al descubierto el clima de oportunismo y las desesperadas transas de pasillo entre la Casa Rosada y sectores aliados, que buscan desesperadamente modificar las reglas de juego electoral —como la supresión de las PASO— para intentar salvar la tambaleante continuidad del proyecto libertario.

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