El suspendido juez federal de Rosario, Gastón Salmain, sumó un grave revés judicial al ser imputado formalmente por cohecho, prevaricato e incumplimiento de los deberes de funcionario público. En el marco de una audiencia llevada a cabo este viernes, la fiscalía lo acusó de haber exigido un soborno de 100 mil dólares a Carlos Vaudagna, exdirector regional de la AFIP, a cambio de direccionar y resolver a su favor una causa penal por hechos de corrupción.
Detalles de la acusación y el rol de un abogado intermediario
El fiscal federal Federico Reynares Solari sostuvo que el intento de cohecho se concretó entre septiembre y noviembre de 2024, mediante la intermediación del abogado Diego Feser. Según expuso el Ministerio Público, Salmain —quien siendo juez civil había sido autorizado a subrogar en el fuero penal— intervino de manera arbitraria para atraer a su juzgado un expediente en el que Vaudagna estaba denunciado por violación de secreto y abuso de autoridad.
Durante la audiencia, el fiscal remarcó que, si bien la coima no llegó a pagarse, el delito quedó configurado con la sola exigencia del dinero. Asimismo, la fiscalía presentó pruebas clave, entre las que destacan:
- Tráfico de mensajes: Se detectaron 48 intercambios de texto entre el juez y el exfuncionario de AFIP, los cuales intentaron ser constatados por un empleado que Salmain envió de manera irregular a revisar un peritaje telefónico.
- Conflicto de intereses: Se probó una relación preexistente entre ambos, donde el magistrado le habría pedido a Vaudagna gestiones laborales para su pareja antes de intervenir en sus expedientes.
- Registros de cámaras y antenas: Registros fílmicos y cruces de antenas telefónicas acreditaron reuniones entre el juez e intermediarios en momentos previos a dictar resoluciones judiciales.
Fueros, rechazo de prisión preventiva y la defensa del magistrado
El juez a cargo de la audiencia, Román Lanzón, validó la formalización de la imputación. Sin embargo, no hizo lugar al pedido de prisión preventiva presentado por la fiscalía debido a que Salmain aún conserva los fueros correspondientes a su magistratura, a la espera del avance del juicio político dictaminado por el Consejo de la Magistratura.
Al hacer uso de la palabra de forma remota, Salmain negó enfáticamente las acusaciones, afirmando que jamás pidió dinero ni dictó fallos condicionados. En su descargo, el magistrado suspendido atribuyó la causa a una persecución política en su contra orchestrada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti.
