El fenómeno climático de El Niño enciende las alarmas en América Latina ante la previsión de eventos meteorológicos extremos que podrían extenderse hasta comienzos de 2027. Modelos internacionales estiman entre un 72% y un 82% de probabilidades de que el fenómeno se desarrolle plenamente, con proyecciones que indican que las temperaturas del océano Pacífico podrían superar los 3°C de anomalía en diciembre de 2026, alcanzando niveles similares a los registrados en el período 2015-2016.
Efectos climáticos y riesgos sanitarios
Las consecuencias variarán según la región e impactarán en la salud pública y el acceso a recursos básicos.
En zonas como Perú, Ecuador, Chile, Uruguay y el norte de México se anticipan precipitaciones intensas e inundaciones, mientras que el Corredor Seco de Centroamérica, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela enfrentarán condiciones de sequía prolongada.
El escenario favorecerá la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, fundamentalmente el dengue, debido a que el incremento de temperatura acelera el ciclo del vector. Asimismo, la escasez de agua propiciará el acopio domiciliario sin protección, generando potenciales criaderos.
La calidad y provisión de agua potable constituirán otro desafío crítico, ya sea por contaminación de las redes debido a inundaciones o por el desabastecimiento generalizado derivado de la falta de lluvias. Frente a este panorama, especialistas remarcan la urgencia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y adaptar la infraestructura sanitaria.
