Las entidades financieras registraron una baja contable de aproximadamente $4,4 billones en créditos catalogados como irrecuperables debido al incremento de la morosidad en el sistema. La medida contable responde al paso de las obligaciones a la categoría 5 del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que abarca atrasos superiores a un año. No obstante, el retiro de estas deudas de los balances bancarios no implica la cancelación de la obligación legal ni la condonación del saldo para los titulares, ya que los bancos suelen ceder o vender estos créditos a fideicomisos y estudios de recupero de deuda.
De acuerdo con los datos oficiales, más de 3,5 millones de personas registran mora superior a doce meses, cifra que experimentó una suba mayor al 60% en el último año. Asimismo, el 54% del volumen moroso total permanece en categoría 4 —con atrasos de entre 180 días y un año—, lo que mantiene abierta la posibilidad de renegociaciones, refinanciaciones o acuerdos de pago. La permanencia en las clasificaciones crediticias más severas impacta negativamente en el perfil de riesgo de los usuarios, restringiendo el acceso a herramientas de financiamiento, mientras las firmas de cobranza continúan con las gestiones de recupero por vía extrajudicial o judicial.
