El Gobierno nacional descartó la participación de financiamiento económico por parte de los Estados Unidos o de otras potencias extranjeras para la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, ratificando que la infraestructura estratégica para el Atlántico Sur se ejecutará con fondos del Tesoro argentino. La postura oficial trasciende luego de las especulaciones surgidas tras las reuniones bilaterales mantenidas por el presidente Javier Milei con autoridades militares estadounidenses, en el marco de las proyecciones logísticas hacia la Antártida y el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
El desarrollo de la obra, estimado entre los 300 y 500 millones de dólares, recibió un primer impulso financiero a través del DNU 867/2026, mediante el cual se asignó una partida presupuestaria de $114.732 millones destinada a adelantos a proveedores y contratistas de la cartera de Defensa. No obstante, el Ministerio de Defensa deberá definir el esquema de fondeo de las etapas subsiguientes para dar continuidad a un proyecto iniciado en 2022 durante la gestión anterior y que permanecía paralizado con un avance físico del 9,13%, en un contexto donde el Poder Ejecutivo busca sostener la meta de equilibrio fiscal.
