A casi cuatro décadas del cierre definitivo de sus instalaciones atómicas tras el desastre de Chernóbil, Italia avanza hacia un giro histórico en su política energética. Una reciente encuesta revela que las generaciones más jóvenes lideran un renovado apoyo social a favor de reintroducir la generación nuclear, alineándose con los proyectos que promueve la administración de la primera ministra Giorgia Meloni.
El cambio de tendencia en los menores de 45 años
El relevamiento llevado a cabo por la consultora SWG para las firmas Edison y Ansaldo Energia refleja una brecha generacional marcada frente a la percepción de la energía atómica.
Los aspectos salientes del estudio señalan:
- Inclinación de la franja joven: Los ciudadanos de entre 18 y 44 años muestran la mayor predisposición al retorno nuclear, motivados por la búsqueda de autonomía energética y la descarbonización.
- Percepción de la tecnología: A diferencia de las generaciones que vivieron el accidente de 1986, el electorado joven percibe que la evolución técnica de las nuevas plantas ofrece estándares de seguridad superiores.
- Contexto de crisis: La inestabilidad de los mercados de combustibles fósiles a raíz de tensiones geopolíticas en Europa aceleró la apertura hacia fuentes alternativas de bajas emisiones.
El plan del Gobierno y el escenario europeo
El proyecto impulsado por el Ejecutivo italiano apunta al despliegue de pequeños reactores modulares (SMR) y reactores de generación avanzada, buscando estructurar un marco legal sólido hacia 2027.
Tras la paralización dispuesta por los referéndums populares de 1987 y 2011 (este último posterior al incidente de Fukushima), la dependencia italiana de la importación de electricidad y gas natural se mantuvo alta. La iniciativa actual busca converger con la tendencia de diversos países europeos que reincorporan la energía nuclear como complemento estratégico de las fuentes renovables en el proceso de transición energética.
