Una profunda muestra de altruismo y empatía generó una fuerte repercusión a nivel nacional. Un ciudadano que resultó legítimo ganador de un automóvil en un sorteo benéfico tomó la determinación de renunciar a su premio y restituirlo a sus antiguos dueños con el único propósito de que el rodado sea utilizado para continuar recaudando los fondos médicos que un niño de 8 años requiere con urgencia.
La iniciativa solidaria se gestó en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. Allí, un vecino llamado Angelo se vio ante la necesidad de poner en marcha una rifa comunitaria cuyo premio principal era su propio vehículo particular, un Ford Ka modelo 1999. El objetivo de la tómbola era acopiar el capital indispensable para solventar la logística, los traslados y el alojamiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de su hijo Bastian, quien debe someterse a una compleja intervención quirúrgica.
El menor fue diagnosticado con megacolon congénito, una patología de origen genético que altera de forma severa la motilidad y el correcto funcionamiento del sistema intestinal, requiriendo un abordaje quirúrgico de alta complejidad en las instalaciones del Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. Prof. Dr. Juan P. Garrahan. Si bien las prestaciones médicas estrictas y la internación se encuentran garantizadas por el sistema público de salud, el grupo familiar carecía de los recursos líquidos para sostener el desarraigo y la permanencia en la capital federal durante las etapas que demande el tratamiento postoperatorio.
La llamada que cambio el destino de la campaña
La cruzada solidaria logró una amplia difusión en la región patagónica, vendiéndose la totalidad de los números disponibles. Al momento de ejecutarse el sorteo, el azar determinó que el auto fuera adjudicado a un hombre residente en la provincia de Neuquén.
No obstante, al momento de recibir la notificación oficial sobre su condición de ganador, el ciudadano neuquino sorprendió a la familia con una resolución de enorme valor ético. El adjudicatario declinó la posesión del automóvil y formalizó su devolución bajo una única directiva institucional: que el vehículo sea reingresado de forma inmediata al circuito de rifas para duplicar los márgenes de recaudación en favor de la salud de Bastian.
Conmovido por la determinación del ganador, Angelo aceptó el plan de contingencia y reabrió la preventa de boletos para un segundo sorteo. El hecho no tardó en replicarse en las principales plataformas digitales y redes sociales, donde miles de usuarios destacaron la nobleza del donante anónimo y multiplicaron los canales de difusión para colaborar con la causa familiar, convirtiendo una urgencia médica en un símbolo de compromiso social colectivo.
