El presidente Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más críticos en términos de percepción pública. Según el último relevamiento de la consultora CB Global Data correspondiente a abril de 2026, el mandatario argentino sufrió un marcado descenso en su imagen, ubicándose entre los líderes con peor valoración de América Latina.
El informe detalla que Milei descendió al puesto 14 sobre un total de 18 presidentes evaluados en la región, quedando relegado al grupo de los seis mandatarios con menor aprobación del continente.
Las cifras del deterioro
La caída en la valoración del jefe de Estado fue abrupta en el último mes, consolidando una tendencia negativa que se venía observando en períodos anteriores:
- Imagen actual: Registra una aprobación positiva del 36,2%, frente a una imagen negativa que escala al 59,7%.
- Comparación mensual: En marzo, el mandatario contaba con un 42,3% de aprobación, lo que representa una pérdida de 6,1 puntos porcentuales en solo 30 días.
- Posicionamiento regional: Milei se encuentra hoy lejos de los líderes que encabezan el ranking de popularidad, como Nayib Bukele (El Salvador) y Claudia Sheinbaum (México).
Causas y contexto del descenso
El deterioro en la percepción social coincide con un escenario de alta complejidad para la administración libertaria. Entre los factores principales que señala el informe se destacan:
- Tensiones económicas: El impacto de las medidas internas y la situación financiera actual han generado un desgaste directo en el apoyo de la ciudadanía.
- Malestar social: La fragmentación de la opinión pública se ha profundizado en medio de cuestionamientos políticos y tensiones sociales crecientes.
- Tendencia sostenida: La consultora advierte que no se trata de un fenómeno aislado, sino de un descenso paulatino que se ha consolidado en los últimos meses, tanto a nivel local como en la mirada de los observadores regionales.
Este panorama sitúa al presidente argentino en una posición de vulnerabilidad política respecto a su imagen pública, enfrentando el desafío de revertir una tendencia que lo coloca, por primera vez, en el pelotón de fondo de la aprobación presidencial en Latinoamérica.
