El Papa León XIV respondió con firmeza a los recientes cuestionamientos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, profundizando la grieta diplomática entre el Vaticano y la Casa Blanca. El Pontífice, de origen estadounidense, no solo ratificó la condena de la Iglesia al armamento atómico, sino que lanzó un mensaje directo hacia Washington: “Si alguien desea criticarme, que lo haga con la verdad”.
La controversia se originó tras las declaraciones de Trump, quien acusó al Obispo de Roma de “poner en peligro a muchos católicos” debido a su postura conciliadora respecto al programa nuclear de Irán y el actual escenario de distensión en Medio Oriente.
El rechazo al arsenal nuclear
León XIV reafirmó que la misión de la Santa Sede es “predicar el Evangelio y la paz”, recordando que la oposición a las armas de destrucción masiva es un pilar de la doctrina social de la Iglesia desde hace décadas. Sin embargo, el Papa fue más allá al proponer una revisión de conceptos teológicos tradicionales:
- El fin de la «guerra justa»: El Pontífice advirtió que la era nuclear obliga a replantear la validez de este concepto histórico.
- Legítima defensa: Si bien aclaró que la Iglesia tradicionalmente ha permitido la defensa propia, sostuvo que la magnitud de un conflicto atómico cambia completamente la dimensión ética de cualquier respuesta militar.
Diálogo frente a la escalada
Para el sucesor de Pedro, cualquier salida a las tensiones internacionales debe priorizar el diálogo diplomático para evitar una escalada irreversible. León XIV insistió en que el uso o la simple posesión de armas nucleares es «intrínsecamente inmoral», una postura que choca de frente con la retórica de defensa nacional de la administración Trump.
Este fuerte cruce de declaraciones se produce en la antesala de una cita diplomática de alto nivel: en los próximos días, el Papa recibirá en el Vaticano al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Se espera que dicho encuentro sea clave para intentar acercar posiciones en medio de la «Operación Furia Épica» y el nuevo «Proyecto Libertad» impulsado por los Estados Unidos en el estrecho de Ormuz.
