La Casa Real de Noruega confirmó el fallecimiento de la princesa Astrid a los 94 años de edad, acontecido dos días después de su asistencia a las exequias de su hermano, el recientemente difunto monarca Harald V. Tras el anuncio oficial, el Palacio Real ordenó el izamiento de las banderas a media asta en los edificios gubernamentales y dispuso el protocolo de duelo nacional para la despedida de quien fuera una figura central en la representación institucional de la corona escandinava.
El actual soberano, Haakon VIII, expresó el pesar de la familia real y destacó la extensa trayectoria pública de su tía, quien ejerció las funciones de primera dama del reino durante 14 años —entre 1954 y 1968— tras el deceso de su madre, la princesa heredera Marta. A lo largo de su desempeño oficial junto a los reyes Haakon VII y Olav V, la integrante de la casa reinante mantuvo un marcado perfil de representación en misiones de Estado e iniciativas de contenido social hasta la finalización de sus compromisos protocolares.
