El canciller Pablo Quirno enfrenta un escenario diplomático crítico. En medio de un brote de hantavirus que ya registra 34 casos en Argentina y amenaza con expandirse por Europa y América Latina, el funcionario busca acelerar el retiro del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de las promesas de gestión de Javier Milei.
Sin embargo, la coyuntura sanitaria internacional ha transformado lo que pretendía ser una salida administrativa en un «desafío delicado» con potenciales consecuencias para el prestigio de la política sanitaria nacional.
Instrucción secreta a las embajadas
Para intentar mitigar el impacto, la Cancillería envió una circular confidencial (DICOL 01007/2026) a todas las sedes diplomáticas argentinas en el exterior. Las directivas, gestionadas por el consejero legal Mario Oyarzábal, incluyen:
- Pedido de apoyo internacional: Los embajadores deben gestionar ante los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Salud de otros países un «pedido de comprensión» por la retirada argentina.
- Gestión personal: Se instruyó a los jefes de misión a contactar personalmente a las más altas autoridades locales para solicitar que apoyen la recomendación de retiro.
- Argumento de autonomía: La instrucción ordena señalar que Argentina posee la capacidad técnica y política para proteger a su población de forma independiente, manteniendo el vínculo técnico con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) solo cuando sea estrictamente necesario.
«Misión imposible» y costo multilateral
Dentro del Palacio San Martín, la medida ha sido recibida con escepticismo por sectores del cuerpo diplomático, quienes califican la instrucción como un «papelón». Los principales puntos de fricción son:
- Contradicción sanitaria: Diplomáticos consultados señalan que el brote de hantavirus evidencia la importancia de pertenecer al sistema global de salud para la coordinación de alertas y protocolos.
- La barrera de la Asamblea Mundial: Entre el 18 y el 23 de mayo se celebrará en Ginebra la Asamblea Mundial de la Salud. Allí se tratará la Resolución EB 158, donde la comunidad internacional deberá aprobar o rechazar la solicitud de retiro de Argentina.
- Deuda y compromisos: Para concretar la salida, el país debe regularizar sus obligaciones financieras con el organismo, un proceso que expertos comparan con «cerrar una membresía» donde primero hay que saldar las cuentas pendientes.
El Gobierno intenta sostener que el Ministerio de Salud actuó de manera inmediata y colaborativa ante el reporte del hantavirus, buscando demostrar que la salida de la OMS no implica un aislamiento total. No obstante, el temor de Quirno radica en que la comunidad internacional utilice el foro de Ginebra para cuestionar la decisión argentina en un momento de vulnerabilidad sanitaria global.
