Santiago del Estero continúa ubicándose entre las provincias con mayor tasa de natalidad en el país en medio de una caída general de nacimientos.

Santiago del Estero continúa ubicándose entre las provincias con mayor tasa de natalidad en el país en medio de una caída general de nacimientos.

Mientras la caída de la natalidad se consolida como una tendencia en la Argentina, la provincia de Santiago del Estero continúa posicionándose entre las jurisdicciones con mayor cantidad de nacimientos en relación con su densidad poblacional. De acuerdo con el último informe de Estadísticas Vitales confeccionado por el Ministerio de Salud de la Nación, durante el año 2024 se contabilizaron 413.135 nacidos vivos en todo el territorio nacional, un indicador que profundiza el marcado descenso demográfico observado a lo largo de la última década, considerando que en el año 2014 se habían registrado más de 777 mil nacimientos en el país.

A pesar de este contexto de retracción generalizada, Santiago del Estero se mantiene entre las regiones con los índices de natalidad más elevados de la República Argentina. Con un registro de 10,8 nacidos vivos por cada mil habitantes, la provincia norteña se ubicó en el tercer puesto a nivel nacional, siendo superada únicamente por Misiones, que lidera la estadística con 12,3, y Chaco, con 11,9, al tiempo que se posicionó por encima de Formosa, que reportó una tasa del 10,7.

Los profesionales y especialistas en la materia sostienen que la disminución global de los nacimientos responde a un conjunto multicausal de factores de índole social, económica y cultural, entre los que se destaca principalmente la postergación de la maternidad. En la actualidad, el rango etario comprendido entre los 25 y los 29 años concentra el mayor volumen de partos, en paralelo a un crecimiento proporcional de los embarazos en edades más avanzadas. Según lo expresado por el presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, Leonardo Mezzabotta, este fenómeno atraviesa a todos los sectores sociales y sistemas de salud debido a que muchas parejas priorizan la formación académica, el desarrollo laboral, la estabilidad financiera y los proyectos de carácter personal antes de planificar la llegada de hijos.

Esta transformación social también se ve reflejada de manera directa en las instituciones médicas y en los centros especializados en reproducción asistida. Estadísticas provistas por la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva revelan que las consultas médicas orientadas a la búsqueda de un segundo hijo experimentaron una reducción superior al 50% durante los últimos diez años. En la actualidad, la mayor parte de las personas que acuden a tratamientos de fertilidad lo hacen con el propósito exclusivo de alcanzar su primer embarazo y no con la intención de constituir familias numerosas. Los expertos advierten que este nuevo perfil demográfico plantea serios desafíos estructurales para el sistema sanitario nacional, lo que obligará a mediano plazo a reorganizar el funcionamiento de las maternidades, las áreas de servicios neonatales y la planificación de los programas públicos de salud reproductiva.

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