El 4 de junio de 1946 se consolidó un hito fundamental en la historia política contemporánea de la República Argentina con la asunción de Juan Domingo Perón a su primer mandato presidencial. El acceso a la titularidad del Poder Ejecutivo Nacional se concretó tras el triunfo obtenido en los comicios generales desarrollados el 24 de febrero de ese mismo año, dando inicio a un período de profundas transformaciones de la estructura social, económica y laboral del país.
Durante la ceremonia protocolar y ante la Asamblea Legislativa, el flamante mandatario pronunció un discurso que delineó las directrices doctrinarias e institucionales que guiarían su programa de administración. En materia de política doméstica, Perón estableció como prioridades esenciales el respeto hacia la tradición y la arquitectura institucional del Estado, el desarrollo y la elevación progresiva del entramado cultural en todas sus dimensiones, y el mejoramiento de las condiciones económicas de los habitantes mediante la redistribución y la justicia social.
En el plano de las relaciones internacionales, la plataforma gubernamental fijó una posición doctrinaria clara frente al escenario global de la posguerra. Los lineamientos oficiales determinaron el mantenimiento firme, inquebrantable e intransigente de la soberanía nacional, articulado de forma armónica con el cumplimiento de las obligaciones y compromisos internacionales asumidos por el país, sentando de este modo las bases operativas de la tercera posición que caracterizaría la inserción internacional de la Argentina durante las décadas siguientes.
