Los equipos de emergencia y defensa civil de Venezuela intensificaron las operaciones de búsqueda y remoción de estructuras colapsadas tras registrarse dos potentes movimientos sísmicos consecutivos que provocaron, de manera preliminar, el fallecimiento de 32 personas y heridas a más de 700 ciudadanos. Los eventos meteorológicos y geológicos, medidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) en magnitudes de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, acontecieron con una diferencia menor a un minuto, situándose el epicentro a unos 160 kilómetros al oeste de la ciudad de Caracas, afectando de forma directa la infraestructura urbana de la capital y las localidades costeras.
Las autoridades políticas del Poder Ejecutivo y los referentes de los principales bloques de la oposición coincieron en calificar la situación como una catástrofe humanitaria y civil, disponiendo la inmediata movilización de las fuerzas de seguridad y el sistema de salud pública para contener a los damnificados. El reporte oficial de daños materiales continúa en proceso de consolidación debido a los severos problemas de conectividad terrestres y aéreos, forzando la suspensión de las operaciones comerciales en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía a raíz de las fracturas detectadas en sus pistas y terminales de pasajeros.
Los sectores con mayores índices de colapso edilicio, la activación de las redes de asistencia sanitaria y los pronunciamientos de la dirigencia nacional se detallan a continuación.
El impacto de los derrumbes en el área metropolitana y el estado de La Guaira
Las tareas de rastrillaje técnico y rescate manual con brigadas caninas se concentran de manera prioritaria en el tejido urbano de Caracas, donde la violencia del par de sismos generó el desplome total e inmediato de múltiples complejos habitacionales y comerciales. Las evaluaciones preliminares de la gobernación del estado de La Guaira indican que la franja costera sufrió distorsiones severas en el tendido eléctrico y el suministro de agua potable, sumando un factor de complejidad para el desplazamiento de la maquinaria pesada destinada al despeje de las arterias viales.
Dentro del mapa de daños de la región capitalina, los reportes municipales arrojaron los siguientes focos de emergencia:
- Municipio Baruta: Las cuadrillas de rescate confirmaron el hallazgo de tres personas fallecidas bajo las losas de dos edificios residenciales que cedieron por completo durante los primeros movimientos del suelo.
- Municipio Chacao: Las autoridades de control de riesgos constataron la destrucción total de cuatro inmuebles y el deceso de una víctima fatal, manteniendo perímetros de exclusión ante el peligro inminente de nuevos desplomes.
- Zonas de Ladera: Se auditan los asentamientos informales ubicados en los cerros periféricos para determinar el alcance de los deslizamientos de tierra generados por las réplicas.
Activación de protocolos hospitalarios de contingencia y expresiones de la conducción política
El ingreso masivo de personas con traumatismos severos obligó a la red de hospitales de Caracas y de las ciudades satélites a declarar el estado de emergencia sanitaria general, reconfigurando las salas de internación general y los quirófanos para dar abasto a las centenas de pacientes que ingresan desde los epicentros del desastre. Diversos gabinetes de relaciones exteriores de la comunidad internacional formalizaron los primeros canales de asistencia humanitaria, ofreciendo el envío de brigadas de ingenieros estructurales, hospitales de campaña autoportantes y suministros farmacológicos de alta complejidad.
En el plano político, la jefa del ejecutivo encargado, Delcy Rodríguez, asumió la coordinación del comité de crisis nacional y remarcó ante los medios públicos que los balances de decesos y desapariciones son de carácter provisorio, advirtiendo que los números podrían incrementarse con el correr de las horas. En consonancia con la gravedad del escenario general, la referente opositora María Corina Machado difundió un mensaje de acompañamiento dirigido a las familias damnificadas, efectuando un llamamiento a la unidad de los comités civiles y las organizaciones no gubernamentales para centralizar las donaciones de víveres y coordinar los refugios transitorios de quienes perdieron sus hogares.
