El frágil equilibrio financiero argentino volvió a tensarse: acciones en baja, bonos debilitados y un riesgo país en ascenso reflejan la creciente incertidumbre que atraviesa a los mercados.
Los ADRs de empresas locales que cotizan en Nueva York registraron mayoría de pérdidas, mientras el riesgo país —medido por JP Morgan— trepó nuevamente hasta la zona de los 593 puntos básicos, acercándose a un umbral sensible para el financiamiento externo.
Bonos y acciones, en terreno inestable
En el mercado de deuda:
- Los bonos soberanos mostraron caídas de hasta 0,4%
- Tanto los Globales (ley extranjera) como los Bonares (ley local) operaron en rojo
- El Bonar 2029 lideró las bajas
En renta variable:
- El S&P Merval cayó levemente en pesos
- Medido en dólares, mostró una suba cercana al 1%
- Edenor encabezó las pérdidas
- YPF logró destacarse con subas
Un mercado atado al contexto global
El breve repunte previo, impulsado por expectativas de menor tensión en Medio Oriente, se desvaneció rápidamente. La persistencia del conflicto volvió a impactar en el ánimo de los inversores y reactivó la volatilidad.
Analistas advierten que la situación externa sigue siendo determinante: cualquier escalada geopolítica puede presionar los precios internacionales —especialmente de la energía— y trasladarse a economías vulnerables como la argentina.
Señales de fondo
Más allá de los movimientos diarios, el comportamiento de los activos refleja una desconfianza estructural. La suba del riesgo país y la debilidad de los bonos marcan las dificultades para consolidar expectativas positivas en el mediano plazo.
En este escenario, la estabilidad financiera continúa dependiendo tanto de factores internos como de un contexto internacional cada vez más incierto.
