El Gobierno evalúa reestructurar la deuda con el FMI ante un fuerte calendario de vencimientos

El Gobierno evalúa reestructurar la deuda con el FMI ante un fuerte calendario de vencimientos

El equipo económico del gobierno de Javier Milei comenzó a analizar la posibilidad de reestructurar la deuda con el Fondo Monetario Internacional frente a un escenario de alta presión financiera para 2027, cuando se concentran pagos por casi USD 19.000 millones.

Según proyecciones del propio organismo, Argentina deberá afrontar vencimientos por USD 18.927 millones el próximo año, distribuidos entre compromisos con el FMI, otros organismos multilaterales y acreedores privados. Este panorama genera preocupación en el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, especialmente en un contexto donde el riesgo país supera los 600 puntos y limita el acceso al financiamiento externo.

Una “muralla” de vencimientos

El mayor desafío se concentra en los compromisos con el FMI, que ascienden a USD 5.544 millones en 2027. Estos pagos están calendarizados a lo largo del año, con vencimientos clave en marzo, junio, septiembre y diciembre, además de intereses y sobretasas que se suman en distintos meses.

A esto se agregan USD 5.897 millones correspondientes a organismos como el Banco Mundial, el BID y la CAF, y otros USD 5.245 millones en deuda con acreedores privados, lo que configura un esquema de pagos exigente y constante.

El origen del problema

Gran parte de esta carga se explica por el acuerdo firmado durante la gestión de Martín Guzmán, que no implicó una reestructuración profunda sino una refinanciación del préstamo original tomado en 2018 bajo el gobierno de Mauricio Macri.

Ese crédito, el mayor en la historia del FMI, permitió postergar vencimientos, pero mantuvo la estructura de la deuda, trasladando el peso hacia los años siguientes. El resultado es el actual calendario, que concentra los mayores compromisos en el mediano plazo.

Diferencia clave: refinanciar o reestructurar

En este contexto, el Gobierno analiza alternativas que van más allá de una simple refinanciación. Una reestructuración implicaría modificar plazos, tasas o condiciones, algo que requeriría un acuerdo político y respaldo internacional, en particular de Estados Unidos.

Incertidumbre y negociación en curso

La situación se vuelve más compleja por las demoras en la revisión del programa con el FMI, clave para destrabar un desembolso cercano a USD 1.000 millones y obtener un “waiver” por el incumplimiento de metas de reservas.

El equipo económico espera avanzar en estas definiciones en el marco de la próxima cumbre del FMI y el Banco Mundial, donde Caputo buscará destrabar la negociación.

Un problema estructural

Analistas señalan que Argentina enfrenta una alta proporción de deuda “privilegiada”, es decir, compromisos con organismos internacionales que tienen prioridad de cobro. Esto limita la capacidad de maniobra: si no se cumplen esos pagos, se complica el resto del esquema financiero.

En este escenario, la falta de acceso a los mercados internacionales obliga al país a depender de sus reservas para afrontar vencimientos, generando un círculo difícil de romper.

Así, el calendario de 2027 aparece como un punto crítico: una “muralla” de pagos que, sin cambios en las condiciones actuales, el mercado considera difícil de sostener sin una reestructuración.

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