Abuchearon al secretario de Cultura en la inauguración de la Feria del Libro 2026

Abuchearon al secretario de Cultura en la inauguración de la Feria del Libro 2026

La apertura de la 50° Feria Internacional del Libro en el predio de La Rural estuvo marcada por un clima de extrema tensión y hostilidad hacia el Gobierno Nacional. El secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, fue el protagonista de un ruidoso escrache que interrumpió su discurso en reiteradas oportunidades, evidenciando el profundo malestar del sector cultural con las políticas de gestión actuales.

A diferencia de protocolos más rígidos de años anteriores, el acto se vio desbordado por gritos, silbidos y carteles de protesta que cuestionaron tanto el ajuste económico como la presencia del evento en el predio de la Sociedad Rural Argentina.

Tensión y cruces desde el escenario

El discurso de Cifelli no pudo transcurrir con normalidad. Cada mención al presidente Javier Milei o a los supuestos logros de la gestión libertaria fue recibida con abucheos unánimes y gritos de «chorro» desde el público.

Lejos de intentar calmar los ánimos, el funcionario nacional optó por confrontar directamente con los manifestantes:

  • Chicanas a la protesta: «Saquen los carteles. Dejen de gritar, son cuatro nomás», lanzó Cifelli desde el micrófono, minimizando el alcance del reclamo frente a un auditorio colmado.
  • Cánticos: En un momento de la interrupción, el secretario comenzó a arengar con el canto «Argentina, Argentina», buscando el respaldo de los sectores afines presentes, aunque sin lograr acallar las críticas.

Los motivos del reclamo: Ajuste y sede

El escrache reflejó una acumulación de demandas que exceden la coyuntura económica:

  1. Recortes en Cultura: El malestar por el desfinanciamiento de organismos culturales y el impacto de la crisis en la industria editorial fue el principal motor de la protesta.
  2. La sede de La Rural: Volvió a cobrar fuerza el reclamo histórico de trasladar la Feria fuera del predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), por considerarlo un espacio con una carga política opuesta a la diversidad y producción cultural.

Un inicio accidentado

El incidente obligó a pausar la ceremonia oficial en varias ocasiones y dejó en claro que la relación entre la administración nacional y el mundo del libro atraviesa su punto más crítico. Mientras desde el escenario se intentaba instalar una agenda de gestión, el público convirtió el acto en una plataforma de resistencia política, marcando el inicio de una edición de la Feria que promete estar atravesada por el debate ideológico.

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