La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026 tras vencer a Inglaterra desató celebraciones en todo el país y tuvo un capítulo particular en el barrio porteño de Constitución. Allí, la expresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, salió al balcón de su residencia para saludar a un grupo de simpatizantes que se congregaron en las inmediaciones para festejar el triunfo por 2 a 1 del conjunto conducido por Lionel Scaloni.
Durante la manifestación espontánea frente al domicilio de la exmandataria, se exhibieron banderas con consignas alusivas a las Islas Malvinas y se registraron cánticos de apoyo en un clima de festejo colectivo por el logro deportivo. El cruce ante el seleccionado británico, históricamente revestido de una profunda carga emotiva para los argentinos, motivó diversas expresiones populares en los principales centros urbanos del territorio nacional una vez decretado el final del partido en Atlanta.
En la antesala del trascendental compromiso, la Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril” había difundido una declaración pública instando a la sociedad a encuadrar el partido estrictamente dentro del plano de la competencia deportiva. Desde la organización de excombatientes remarcaron la importancia de no asociar el fútbol con el conflicto bélico de 1982, sosteniendo que la legítima e irrenunciable reivindicación de la soberanía argentina sobre el archipiélago austral debe continuar canalizándose de forma pacífica a través de las vías diplomáticas correspondientes.
