El Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó preocupación por el estado actual de las estadísticas públicas argentinas y aseguró que la metodología utilizada por el Indec para medir la inflación quedó desactualizada, por lo que reclamó cambios estructurales en el organismo. La advertencia quedó plasmada en el informe técnico que acompañó la segunda revisión del programa económico acordado con la Argentina, donde el organismo sostuvo que el actual Índice de Precios al Consumidor (IPC) ya no representa adecuadamente los hábitos de consumo de la población.
Críticas del organismo internacional al sistema estadístico
El FMI cuestionó diferentes aspectos del esquema de recolección de datos públicos del país y recomendó transformaciones institucionales:
- Pérdida de representatividad: El reporte técnico señaló que la prolongada demora en la actualización del IPC dejó la metodología desactualizada y menos representativa de la actual canasta de consumo de los hogares.
- Deficiencias estructurales: El documento detalló limitaciones en las cuentas nacionales y en los datos vinculados al sector externo, debido al uso de un año base considerado obsoleto y a demoras en la disponibilidad de información.
- Reforma institucional: El organismo consideró necesaria una modernización del marco institucional que regula el funcionamiento del Indec, y manifestó su disposición a brindar asistencia técnica para mejorar la calidad de los datos oficiales.
- Proyección de precios: En el informe, el FMI estimó que la inflación en la Argentina podría rondar el 25% durante este año, un porcentaje que se ubica muy por encima de las metas oficiales previstas en el Presupuesto.
Internas gubernamentales y postergación del nuevo índice
La controversia cobró relevancia luego de que el Gobierno de Javier Milei decidiera frenar la publicación de un nuevo IPC que ya había sido elaborado por el organismo estadístico. Esta determinación, adoptada en conjunto con el ministro de Economía, Luis Caputo, derivó en la salida del entonces director del instituto, Marco Lavagna.
Según trascendió, el nuevo índice ya contaba con pruebas técnicas realizadas junto al propio FMI y contemplaba una actualización de la canasta de consumo basada en hábitos más recientes de la población. Sin embargo, desde el oficialismo argumentaron que los nuevos ponderadores estaban elaborados sobre «precios distorsionados» y optaron por postergar la implementación hasta que el proceso de desaceleración inflacionaria esté «consolidado». Hasta el momento, el Ejecutivo no definió una fecha concreta para la puesta en marcha de la nueva canasta.
Respaldo gremial a los cuestionamientos técnicos
Tras conocerse el reporte, trabajadores nucleados en ATE-Indec respaldaron las críticas del organismo internacional y advirtieron que el IPC actual se calcula sobre una estructura de consumo cada vez menos representativa de la realidad económica. El delegado sindical Raúl Llaneza sostuvo que la demora en actualizar el índice resulta «grave e injustificable», al tiempo que remarcó la necesidad de garantizar una mayor independencia institucional del organismo estadístico frente al poder político de turno.
