ZÚRICH. — El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó de manera oficial que la máxima entidad del fútbol global procederá a evaluar una propuesta técnica orientada a expandir el formato del Mundial 2030 para dar cabida a un total de 64 selecciones nacionales. El anuncio del dirigente suizo-italiano reactivó las discusiones estructurales en torno al desarrollo del certamen ecuménico, precisándose que el análisis formal de la iniciativa comenzará de manera inmediata una vez que concluyan las actividades correspondientes a la actual Copa del Mundo de 2026.
La moción para ampliar el cuadro de competidores fue diseñada e impulsada de manera directa por las autoridades de la Conmebol, confederación que busca otorgarle una fisonomía de carácter excepcional a la edición de 2030 debido a que dicho año marcará el centenario de la realización de la primera Copa del Mundo, disputada en Uruguay en 1930. Bajo el esquema de organización vigente, España, Portugal y Marruecos figuran como las sedes principales de la competencia, mientras que la Argentina, Uruguay y Paraguay fueron designados únicamente para albergar los partidos conmemorativos de apertura de sus respectivos seleccionados.
De obtener el visto bueno institucional por parte de la FIFA, la reconfiguración logística alteraría de forma sustancial el grado de participación de las naciones sudamericanas en el evento. Entre las variables organizativas que se incorporaron al borrador del proyecto destaca la alternativa de que la Argentina, Uruguay y Paraguay dejen de ser sedes de compromisos aislados y pasen a administrar la localía de fases de grupos completas, permitiendo que cada uno de estos países reciba en sus estadios los seis encuentros correspondientes a una zona determinada del campeonato.
En el plano estrictamente deportivo, el modelo arquitectónico para un torneo de 64 equipos prevé una segmentación inicial de 16 zonas compuestas por cuatro integrantes cada una, clasificando los dos mejores perfiles de cada grupo hacia una llave de eliminación directa que comenzaría en la instancia de dieciseisavos de final. Esta estructura llevaría el calendario de la competencia a una cifra récord de 128 partidos en total, un volumen que demandará un riguroso examen de factibilidad por parte de los comités técnicos de la FIFA para mensurar los impactos logísticos, financieros y de infraestructura antes de emitir un dictamen definitivo.
