Incendio forestal en Cafayate afectó cerca de 200 hectáreas y los equipos de emergencia prevén semanas de trabajos para su control definitivo

Incendio forestal en Cafayate afectó cerca de 200 hectáreas y los equipos de emergencia prevén semanas de trabajos para su control definitivo

Un complejo incendio forestal afecta de manera sostenida a la localidad salteña de Cafayate, provocando la destrucción de aproximadamente doscientas hectáreas de vegetación autóctona en la región de los Valles Calchaquíes. El despliegue operativo para combatir el avance del fuego involucra a brigadistas forestales, dotaciones de Bomberos Voluntarios, efectivos de la Policía de Salta y personal técnico de diversos organismos de la administración provincial, quienes concentran sus esfuerzos logísticos en resguardar la infraestructura civil, con especial prioridad en las inmediaciones del aeródromo local y el parque de generación de paneles solares.

La contención de las llamas se vio severamente obstaculizada por factores meteorológicos adversos característicos de la zona cordillerana y subandina durante esta época del año. La irrupción de ráfagas intensas asociadas al viento Zonda generó condiciones de extrema sequedad ambiental y elevación de la temperatura, un escenario que aceleró la propagación del frente ígneo y provocó la reactivación de focos subterráneos en áreas que ya habían sido previamente sofocadas, obligando a los coordinadores de Defensa Civil a trazar un plan de contingencia que podría demandar varias semanas de labor en el terreno.

Las maniobras de mitigación en el perímetro afectado, los riesgos para la infraestructura tecnológica y las consecuencias sobre los ecosistemas de los Valles Calchaquíes se describen a continuación:

Tareas de enfriamiento perimetral frente a la dinámica de focos subterráneos

Los equipos tácticos desplegados en el sector de desastre orientan sus operaciones a aprovechar las ventanas de calma meteorológica para consolidar las líneas de control y ensanchar las brechas cortafuego. El principal desafío técnico para los bomberos radica en la detección y neutralización de las combustiones subterráneas, donde las raíces y la materia orgánica profunda mantienen temperaturas elevadas que, al entrar en contacto con el oxígeno transportado por las ráfagas de viento, generan nuevos focos superficiales de manera imprevista.

Para evitar estas reactivaciones y lograr una estabilización definitiva del perímetro, las cuadrillas realizan aplicaciones continuas de agua mediante líneas de mangueras y herramientas manuales de zapa para remover el suelo caliente. El monitoreo permanente de las condiciones del viento resulta indispensable para garantizar la seguridad física de los brigadistas, quienes deben replegarse de forma constante ante los cambios repentinos en la dirección del humo y las columnas de calor.

Protección del parque de paneles solares e infraestructura estratégica

La delimitación geográfica de los frentes de ataque estuvo fuertemente condicionada por la presencia de activos tecnológicos y de transporte críticos para la conectividad y el abastecimiento energético de la región de los Valles Calchaquíes. Las dotaciones establecieron un escudo de protección prioritario en torno a la planta de energía fotovoltaica, implementando quemas controladas de ensanche y cortafuegos químicos para evitar que la radiación térmica o las chispas desprendidas dañen las estructuras de los paneles solares y los inversores de corriente.

De igual modo, las operaciones en los sectores linderos al aeródromo de Cafayate buscan mantener despejadas las pistas y las zonas de seguridad aeronáutica. El resguardo de estas instalaciones es considerado vital por las autoridades del Comité de Emergencia Provincial, no solo por su valor económico e institucional, sino también para asegurar la eventual operatividad de aeronaves e infraestructura de apoyo logístico en caso de requerirse traslados sanitarios o el arribo de suministros de urgencia.

Impacto ambiental en la biodiversidad de los Valles Calchaquíes

Más allá de los daños materiales en las estructuras construidas, los especialistas del área de medio ambiente manifestaron su profunda preocupación por la degradación a largo plazo que sufren los ecosistemas áridos y semiáridos de la cuenca salteña. El fuego destruye estratos de vegetación xerófila, arbustales y pastizales de altura que cumplen un rol ecosistémico fundamental en la fijación del suelo y la prevención de procesos de erosión hídrica durante las temporadas de lluvias torrenciales.

La pérdida de cobertura vegetal altera de manera directa el hábitat de numerosas especies de la fauna autóctona, forzando el desplazamiento de aves y pequeños mamíferos hacia zonas productivas o centros urbanos. Frente a este panorama de vulnerabilidad ambiental, las autoridades provinciales reiteraron el llamado a la población y a los contingentes turísticos para extremar las medidas de prevención, recordando la prohibición absoluta de realizar quemas de pastizales, encender fogatas en espacios abiertos o arrojar colillas de cigarrillos en las banquinas de las rutas de la región.

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