Un estudio elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) registró que el 27,4% de los hogares recurrió a préstamos durante el tercer trimestre de 2025 para solventar gastos corrientes. La cifra se elevó al 49,2% al focalizar el análisis en los segmentos que manifestaron estrés económico, alcanzando un pico del 55,8% en aquellos núcleos familiares que congregan condiciones de pobreza y restricción financiera simultánea.
La investigación evidenció una modificación en la finalidad del crédito familiar, orientándose predominantemente hacia el consumo de alimentos, el pago de servicios públicos y el alquiler. Según relevamientos complementarios de la consultora Inteligencia Analítica, el 44,5% de las personas endeudadas aplicó los fondos a la compra de productos de primera necesidad, mientras que un 77,2% tomó pasivos para refinanciar deudas previas. En forma paralela, indicadores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) señalaron que la irregularidad en la cartera de créditos a las familias alcanzó un 12,8% del saldo, registrando a 5,86 millones de personas con atrasos en sus compromisos financieros, en un contexto donde las autoridades económicas desestimaron la existencia de un riesgo sistémico para el sector bancario.
