El Gobierno argentino decidió evitar pronunciamientos oficiales respecto a los recientes cruces mediáticos entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el papa León XIV, así como con la mandataria italiana Giorgia Meloni. Pese a estas tensiones internacionales originadas por el conflicto en Medio Oriente, la Casa Rosada ratificó su postura de respaldo irrestricto a las acciones de Washington e Israel frente a Irán.
Desde el entorno presidencial consideran que la situación se encuentra bajo control y apuestan a que el bloque europeo termine acompañando la estrategia estadounidense si la crisis escala. No obstante, el Ejecutivo mantiene una cautela estratégica para no entrar en disputas públicas con Meloni, quien es una de las principales aliadas de Javier Milei en Europa y con quien tiene prevista una visita en el segundo semestre del año dentro de una gira que incluirá también a Alemania, Reino Unido y Francia.
En el corto plazo, Milei tiene programado un viaje a Israel este fin de semana para recibir la «Presidential Medal of Honor» otorgada por Isaac Herzog. Aunque existen dudas por razones de seguridad, la agenda contempla la participación del mandatario en el Día de la Independencia de ese país. Uno de los temas de mayor sensibilidad diplomática será el anuncio sobre el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, proyectado para este año, aunque fuentes oficiales sugieren que se ratificaría la intención antes de proceder con la inauguración formal de la sede.
Este alineamiento geopolítico se traduce también en una estrecha colaboración en áreas de seguridad, defensa e inteligencia. En el plano económico, el ministro Luis Caputo encabeza una comitiva a Washington para participar de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial. El objetivo principal es cerrar la segunda revisión del acuerdo vigente y asegurar un desembolso de US$1.000 millones, contando con el respaldo público de funcionarios clave del Tesoro de los Estados Unidos al programa económico argentino.
