Santiago avanza con la tecnología de electromovilidad en

Santiago avanza con la tecnología de electromovilidad en

Al respecto, el Ing. Luis Antonio Pappalardo, parte del equipo a cargo de este proceso de conversión de profesionales de la UNSE.

   

El concepto de electromovilidad en las ciencias y como avance tecnológico es parte de una agenda que marca un camino hacia el futuro. Porque en él no solamente convergen sentidos de metas a gran escala para la ciencia, sino con impacto en esferas de la economía, del medio ambiente, de generar ciudades sustentables, sostenibles y libres de factores amenazantes para el ecosistema. La electromovilidad se refiere al uso de vehículos que utilizan la electricidad como fuente principal de energía, con el objetivo de lograr un transporte más sustentable.

En la electromovilidad se puede ver vehículos como los autos eléctricos, bicicletas eléctricas, motocicletas, autobuses y camiones eléctricos, entre otros. Cada uno de estos vehículos tiene una forma particular de almacenar la energía, de cargarla y un tiempo estimado de vida útil hasta recibir una nueva carga.

Y hacia ese camino de ciudades más sustentables, Santiago del Estero se ha sumado hace poco. Incluso un equipo de profesionales del territorio, que actualmente trabajan en la Universidad Nacional de Santiago del Estero, ha logrado llevar esta tecnología a un vehículo hace unos meses, donde hicieron una prueba piloto con buenos resultados; luego, adaptaron el proceso al Tren al Desarrollo; y la idea ahora sería la de aplicar el funcionamiento a unidades del transporte público de pasajeros.

Al respecto, el Ing. Luis Antonio Pappalardo brindó algunos detalles de cómo inició el proceso: “El proyecto de electromovilidad inició el año pasado, ya que uno como profesional está observando que hay una tendencia con la movilidad eléctrica, y de las baterías. Eso ha movilizado mucho a las empresas automotrices y que sea una tendencia a migrar a ese tipo de tecnología, teniendo en cuenta los cambios climáticos que vienen teniendo el mundo y los gases de efecto de invernadero que producen los vehículos con combustible. Hay una tendencia a nivel mundial de empresas que están emigrando a esta tecnología. Y la conversión de vehículos de combustible a esta electromovilidad, algunos países latinoamericanos ya están en eso”.

“La idea era poder llevar adelante un proyecto, donde se concrete el proceso de conversión y de esa manera aprender, conocer, estudiar y analizar todos los pasos a seguir, los elementos y dificultades que se presenten. Y así hemos podido trabajar, concretar el objetivo. Ha sido un equipo muy bueno y un trabajo con dificultad el hecho de sacar el motor a combustible y luego la instalación del sistema eléctrico”, detalló.

En detalle, la carga primeramente a través de esta tecnología, no es la misma para cada vehículo, depende del tamaño. Es decir, un motovehículo, un vehículo normal, un camión o un colectivo. El primer vehiculo en el cual probaron el proceso de conversión fue en un automóvil normal, donde la carga por ejemplo es de 5 a 6 horas, con una utilidad de hasta 50 kilómetros o un poco más, allí tiene que volver a cargarse. El vehículo al ser más grande consume mucho más. Y hay dos tipos de carga, una lenta y la otra rápida, la segunda es la que se utiliza en los colectivos eléctricos que circulan por el parque Aguirre. Los mismos fueron adquiridos por el Municipio capitalino, y ya vinieron de fábrica así, con tecnología de electromovilidad.

“Es de suma importancia trabajar en esta tecnología. Va a ser un antes y un después, y el mundo va hacia allí para el cuidado ambiental”, dijo.

El proyecto de llevar esta tecnología en las unidades del transporte público de pasajeros

Uno de los grandes objetivos y ejes para llevar adelante esta tecnología y apoyarla, tiene que ver con el cuidado del medio ambiente. Ese sería uno de los impactos principales. Ya se ha probado en vehículos, en el Tren al Desarrollo que funciona con esa tecnología.

Y en la misma línea, habría un proyecto de adaptar la tecnología en otros vehículos, a lo cual Pappalardo agregó: “Hay una intención de hacer una conversión en el transporte público de colectivos. Estamos analizando todo. Primero hay que hacer un convenio entre la Municipalidad y la universidad, luego el equipamiento necesario que no es fácil. Lo difícil hoy en día es poder conseguirlo. Lo ideal sería instalar la tecnología en una unidad en buenas condiciones, porque acortaría bastante un presupuesto, pero la ventaja de unidades nuevas ya con esa tecnología, es prescindir justamente del trabajo y el proceso de conversión”.

“La idea final es armar un Plan de Conversión.  Primeramente, tenemos que lograr que se inicie y se pueda establecer el convenio para luego ponernos a trabajar. Va a ser un gran desafío”, sostuvo. 

Acerca de esta tecnología en el mundo, que marca un antes y un después en otro sentido, opinó: “Ya se está hablando en algunas partes del mundo, en Europa por ejemplo ponen como fecha tope el año 2035 para dejar de fabricar vehículos que funcionen con el sistema convencional y ya después deberían ser eléctricos”.
“Hay también algunos, como otra alternativa, usando hidrógeno. La idea es que sean renovables y que no produzcan gases de efecto invernadero, lo que daña principalmente al medio ambiente”, explicó en este sentido.

Los autos eléctricos son silenciosos, eficientes y de bajas emisiones, y se han utilizado principalmente en las ciudades, donde son perfectos para los servicios de reparto, taxis y vehículos compartidos.

Los vehículos híbridos combinan dos tipos de fuentes de energía: eléctrica y combustibles fósiles. Normalmente pueden cubrir distancias más cortas con su motor eléctrico, pero debido a que tienen un motor de combustión, también pueden manejar trayectos más largos con facilidad.

Con esta tecnología, tomaría aún más fuerza el mercado y producción de las baterías de litio. A lo que cabe recordar que la segunda planta que producirá las mismas se establecerá justamente en Santiago del Estero.

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