En un contexto marcado por la recesión y la caída de los indicadores laborales, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para habilitar la creación de empresas gestionadas íntegramente por Inteligencia Artificial (IA). La iniciativa busca modificar la Ley de Sociedades para otorgar personería jurídica a entidades que funcionen de manera autónoma, sin intervención de empleados físicos.
El objetivo central del Gobierno es posicionar a la Argentina como un polo de atracción para capitales tecnológicos globales, bajo el argumento de que este tipo de sociedades dominarán la producción del PBI mundial en el corto plazo.
Puntos clave del proyecto de ley
La normativa propuesta introduce cambios significativos en el régimen jurídico comercial del país:
- Entidades jurídicas autónomas: Reconocimiento legal de sociedades comerciales que operan exclusivamente mediante programas informáticos.
- Sin nómina humana: Estas empresas carecerían de empleados físicos, funcionando bajo un esquema de automatización total.
- Referencia internacional: El ministro citó el modelo de crecimiento de Irlanda como ejemplo a seguir para captar inversiones de vanguardia.
Desregulación y competitividad
El paquete de reformas que impulsa Sturzenegger no se limita a la IA, sino que forma parte de un plan integral de desregulación estatal:
- Defensa de la Competencia: Se busca que la autoridad de aplicación pueda litigar contra las propias regulaciones del Estado que funcionen como barreras para nuevos emprendimientos.
- Ley de Cabotaje: Propone cambios para reducir los costos del transporte fluvial y mejorar la logística nacional.
Contraste con el mercado laboral
La iniciativa surge en un momento delicado para el empleo tradicional en Argentina. Mientras los sectores productivos enfrentan una dura crisis de desocupación, el discurso oficial apuesta por adaptar las leyes a la economía del futuro. Sturzenegger sostiene que la meta es captar las inversiones tecnológicas antes que otros países, aunque el planteo genera debate sobre el impacto que este tipo de empresas «sin humanos» tendría sobre la demanda laboral interna en el corto plazo.
