La provincia de Córdoba se encuentra en estado de máxima movilización tras la desaparición de Luciana Aylén Barrios Alarcón, una adolescente de 15 años vista por última vez este lunes al mediodía en la localidad de Colonia Caroya. Ante la gravedad de la situación, el Ministerio de Seguridad de la Nación activó el programa Alerta Sofía para coordinar de manera urgente la difusión de su imagen y la recopilación de datos en todo el territorio nacional, mientras que la Justicia provincial decretó el secreto de sumario para resguardar las múltiples líneas de investigación que se ejecutan bajo la dirección del fiscal Guillermo Monti.
El último registro certero sobre el paradero de la menor se constató alrededor de las 12 horas del lunes, momento en que egresó de las instalaciones del Colegio Presbítero José Bonoris, establecimiento de nivel secundario al que asiste en el sector urbano de la mencionada comuna. Conforme a las declaraciones de los testigos y de su entorno familiar, una compañera de clases fue la última persona que mantuvo contacto con ella mientras permanecían en una parada de transporte público de la zona, donde Luciana se quedó esperando colectivos y aguardando la llegada de su madre, quien habitualmente pasaba a retirarla. La alarma se encendió formalmente pasadas las 15 horas, cuando la familia radicó la denuncia correspondiente en sede policial al no registrarse el retorno de la joven a su vivienda.
Los principales ejes técnicos y logísticos que configuran la investigación contrarreloj se resumen en los siguientes aspectos del despliegue:
- Pérdida de señal tecnológica: El abogado de la familia, Luis Gutiérrez, precisó que el dispositivo de telefonía celular de la adolescente se apagó inmediatamente después de su salida del colegio, dejando de recibir llamadas. De todos modos, especialistas en cibercrimen de la policía analizan los últimos rebotes y transferencias de celdas de señal que emitió el aparato durante la tarde del lunes para delimitar un perímetro de rastreo.
- Recursos en el terreno: El ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Quinteros, se instaló en Colonia Caroya para fiscalizar directamente los procedimientos de campo, que involucran a más de 200 efectivos de seguridad, personal del Departamento Unidades de Alto Riesgo (DUAR), bomberos y escuadrones de canes adiestrados. Las operaciones incluyen patrullajes aéreos con helicópteros y drones, además de rastrillajes minuciosos que comenzaron en el propio predio escolar y se extendieron hacia los accesos de la calle Pedro Patat y áreas rurales circundantes.
- Ampliación de jurisdicciones: Los controles vehiculares y operativos de cerrojo caminero ya no se limitan a los límites caroyenses, sino que abarcan las rutas y accesos de las localidades vecinas de Jesús María y Sinsacate. En paralelo, los peritos examinan de forma exhaustiva los registros fílmicos de las cámaras de seguridad públicas y de los establecimientos comerciales próximos a la escuela, con el objetivo de identificar si se produjo algún transbordo vehicular o si la menor fue acompañada por terceras personas.
La Policía de Córdoba ratificó las características fisonómicas de la joven para facilitar su reconocimiento civil: posee contextura delgada, una estatura aproximada de 1,60 metros, tez trigueña y cabello largo y lacio de color negro que le llega hasta la cintura. Al momento de ausentarse, la adolescente vestía un pantalón de jean azul, un buzo de abrigo color azul marino y zapatillas blancas con detalles en tono verde. Ante la existencia de diversas hipótesis bajo evaluación, los organismos estatales solicitaron de manera prioritaria el aporte de cualquier indicio de utilidad mediante comunicaciones telefónicas directas con la Comisaría de Colonia Caroya o a través de las líneas gratuitas de emergencia 911 y 134 del Sistema Federal de Búsqueda de Personas.
